PARTE I: NOCHE DE GLORIA
El resplandor azulado de las pantallas flotaba en la oscuridad del pequeño apartamento, convirtiendo cada objeto, cada sombra, en una extensión virtual de la propia mente trastornada de la joven. Su nombre —en el mund...
La electrónica nocturna, como ciertas brisas rumorosas, tiene maneras de revivir lo que uno prefiere enterrar. Hay noches en que las mentes frágiles sí pueden escuchar el parloteo de los procesadores o el susurro de los píxeles agotados. Y estab...
El automóvil chirrió al detenerse en la pendiente. Roy Maxwell apagó el motor y cerró los ojos un instante, dejando que la respiración se acomodara en el silencio apenas perturbado por el tictac de la máquina que se enfriaba. El suelo blanco e...
En la dispersa y marchita penumbra que imperaba en la casa de los Rencúver, la idea de celebrar el cumpleaños de la madre parecía tan absurda como prender una vela en el fondo de un pozo. La escena se desarrollaba en una casona de muros húmedos ...
Era el tipo de noche que podría haberse fingido lluviosa. El asfalto, sucio de una semana de constantes aguaceros, brillaba bajo la luz anémica de las farolas, como si sudara, como si aquellos que se aventuraban por sus líneas y surcos dejaran no...
La noche cayó sobre la ciudad como una cortina de terciopelo enmohecido, tan pesada que parecía absorber la poca luz que quedaba en las farolas de la vieja Calle Montclair. Bajo ese telón, un sudor frío permanecía pegajoso en la piel de los cin...
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Hay una cinta VHS sobre la mesa, una de esas negras y toscas que rara vez existen ya fuera del inquietante mundo del coleccionismo. En la carátula alguien ha escrito con letra infantil, en tinta azul desteñida: “Fin de guión”. Quizá por...
La carretera parecía una herida negra entre los pinos, serpenteando hacia la profundidad de una región donde el eco de los lobos era más frecuente que el de las voces humanas. El pequeño Volkswagen Golf, repleto a su capacidad y más allá de lo...
Las sombras caían como un terciopelo carmesí sobre los muros devastados del Priorato de Dunham. No quedaba monje alguno en sus estancias, más el eco de sus oraciones —no menos espectrales— aún reptaba, con fauces abiertas, entre los restos s...
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Cuando Silvia cerró los ojos, aún podía sentir el temblor de la cápsula a su alrededor, ese leve pulso eléctrico que la atravesaba con un cosquilleo apenas perceptible pero ineludible. El aroma a desinfectante, casi dulce, se le pegaba al ...
La tarde caía abruptamente en la ciudad, como una sábana raída sobre una cama desvencijada. Los edificios mordían la luz con sus recortes de hormigón mientras el aire se llenaba de esa electricidad densa que alarga las sombras y sugiere que todo...
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Era la noche más larga del año, aunque Daniel Cano lo había olvidado. En la mesa de su despacho, se acumulaban las carpetas, expedientes y avisos bajo la tibia luz del flexo. Solo él y el rumor del océano allá afuera, rugiendo a través d...
La bruma parecía una mortaja esponjosa sobre los campos antaño vividos, cubriendo cada sendero y acequia del viejo pueblo de Gorsham con dedos helados y húmedos. Era noviembre y el viento traía, junto con las hojas secas, rumores de desaparicion...
Habíamos oído hablar de él mucho antes de verle. “El Doctor”, así, en mayúscula, como quien susurra el nombre de un demonio para espantar el mal. Nadie sabía con certeza cómo se llamaba, sólo que tenía un buzón de correo detrás de una...
La lluvia caía callada, como quien se desliza entre las páginas de un grimorio olvidado, rozando los cristales polvorientos del sanatorio de Adramis con un compás sin vida. Los cipreses del jardín, oscuros y vetustos, se agolpaban en la penumbra...
El temporal cubría Ashenden Street con un manto de oscuridad repentina, tan espesa que parecía además de envolver, asfixiar. Era octubre y el agua corría densa por las uniones de los adoquines. Un frío extraño mantenía las cortinas pegadas a ...
La lámpara encendida
En la anchurosa soledad de la calle Cavendish, uno de aquellos barrios antiguos de Londres donde el ladrillo parece perpetuamente empapado en lluvia, vivía y moría en igual proporción el silencio. Y sin embargo, en el núme...
En las habitaciones de John Harrington
El retrato discontinuo
Pese a los múltiples oficios con que se ganaba la vida en Londres, y los diferentes nombres con los que firmaba, era de noche, frente al espejo agrietado de su dormitorio en Bloomsbur...
Era tarde en octubre cuando John Welter fue a instalarse en la antigua mansión de los Linwood. Había aceptado una comisión peculiar, de esas que sólo llegan una vez en la vida, o quizás ninguna: custodiar la transición digital d...
No dejo nunca la persiana subida más de un palmo. Desde mi ventana, el mundo es una franja apretada entre las rendijas: la acera gris, el portal despintado, las piernas rápidas de los que bajan hacia el metro. No sabría decir en qué momento exac...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
De vez en cuando, veo tu casa. Me hago el idiota, pero sigo mirando. Dejaste toldos viejos en las ventanas, y plumachos de gramíneas en el caminito de baldosas reventadas. El buzón gotea cartas del año pasado, los cristales revientan de bocados de Leer más...
La primera noticia llegó por el viento y murió en los píxeles de un nuevo video viral, entre risas y escepticismo: unas vacas aullando sin motivo en la neblina de la madrugada, un granjero que tiembla, la cámara se sacude y detrás de sus palabra Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal Leer más...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
En Willow Creek, la noche siempre llegaba demasiado temprano, como si el sol mismo tuviera miedo de quedarse. Los horrores aquí se ocultaban en el horizonte, flotando sobre los campos de maíz que ondulaban hasta perderse de vista. Los granos de pol Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...