Catherine Bishop despertó antes que el reloj repicara en el velador. Su marido dormía junto a ella, con la boca entreabierta y su respiración yendo y viniendo como un animal antiguo. La luz matinal aún no había pinchado la cortina, pero el cuart...
Había algo indescriptible en ese descenso al submundo. Cada noche, al abandonar la rutina despiadada de su oficina, Hajime doblaba la última esquina y emprendía el corto trayecto hacia la boca del metro Shin-Yoyogi, aunque en su mente ese trayecto...
A veces, al dormirte, entras en ese lugar intermedio en el que los sueños no son sueños, pero tampoco recuerdos. A veces, hay voces: “Ven”, te susurran, “toca, desliza, conecta…” Demasiado real, demasiado familiar. Pero ahora, cuando me ...
Debo empezar este relato con una disculpa a la lucidez. No pretendo que quien lo lea conserve intacta la entereza con la que lo empezó: he pagado el tributo más intolerable a la bruma de lo imposible. Si el horror es el desciframiento de símbolos...
Había una vez un nombre, aunque al contarse ahora, parece una concesión innecesaria, una virtud que ya nadie conoce. Ernest Crook tenía apenas ese nombre y un abrigo raído de paño gris, abotonado con tantos parches como recuerdos. Deambulaba po...
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El manual llegó una mañana, envuelto en papel encerado, dirigido solo por un nombre que ya no reconocía como mío aunque figuraba en el buzón: Kazuki Matsumae. Ningún remitente, ningún estampado, solo las letras a bolígrafo azul, temblo...
La primera noche en que fui a dormir a mi nueva casa, tuve un sueño tan nítido que me desperté cubierto de sudor, agitado, sin distinguir aún la frontera entre la vigilia y la ola oscura que había lamido mi mente. La casa antigua me recibió co...
Me encuentro, al momento de escribir esta confesión—si así ha de llamársele a esta última actividad de mi memoria—habitante de dos mundos: el que ocupan mis manos y la carne y el que, invisible al ojo natural, ha crecido fiereza y forma dent...
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A veces, me gusta pensar que la soledad es un animal, algo con garras y dientes y ojos profundos, esperando agazapada en las esquinas donde la luz titila. Solo que ahora, la noche no tiene esquinas. Ahora, la soledad pasó a ser el aire mismo, ...
Soy escritor. ¿Resultado de la voluntad o víctima de una obsesión? No sabría decirlo en la recámara viscosamente oscura de esta noche, mientras repito mi rutina maníaca de registrar cada sintomatología de la mente humana. El acto de volcar pa...
Aquella noche caía como un telón pesado sobre el centro de la ciudad. Los escaparates lucían temblorosos tras las vidrieras empañadas, y la lluvia le confería al asfalto un brillo borroso, casi irreal. Era víspera de la gran Fiesta de la Luz, ...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
El local había cerrado hacía más de tres horas cuando Alfredo terminó el segundo revelado. Había prometido a sí mismo que sería el último encargo comercial que aceptaría este mes y, por ello, maldijo en voz baja mientras las imágenes emergà Leer más...
Hubo un tiempo en que, al pasar junto al camposanto de Vilenca, los pájaros abandonaban el aire en bandadas, y hasta el más fornido de los leñadores apretaba el paso y los dientes, murmurando oraciones aprendidas de niños. El cementerio era mitad Leer más...
Te contaré un secreto imposible de olvidar, uno que no confesaría ni al cura más empático, ni al amante más fiel. No te lo digo en busca de redención, ni porque haya esperanza de no estar condenado: te lo cuento porque, literalmente, no hay nad Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...