El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de...
Atravesar aquel umbral nunca me costó. La rutina es enemiga del miedo, creía, y después de tantos días regresando tarde a casa, los pasillos del edificio viejo en que vivía ya no tenían secretos para mí. La gotera permanente en la escalera del...
La humedad de la medianoche se cuela por los resquicios de los cartones amontonados debajo del puente. Afuera, la lluvia se abalanza sobre el mundo como si quisiese arrastrarlo todo al río, como si buscase purgar la ciudad de sus desechos humanos. Y...
1. La decisión. La lluvia caía con ese ritmo insistente que parece frotar cada pensamiento contra la ventana, erosionando cualquier intento de olvidar. Tsukiko mantenía la vista fija en la línea difusa de la ciudad sobre el cristal empañado, co...
El viento de las once de la noche susurraba contra las persianas del apartamento, y el zumbido de la nevera era el único sonido acompasado que Akira sentía en el pequeño comedor, fuera del tictac insistente del reloj en la pared. Había llegado de...
Ralston había aprendido, con la edad, a ignorar muchas cosas. La vibración insistente del refrigerador en el cuarto de al lado al filo de la medianoche. Los postes de luz que parpadeaban al paso de su autobús, como si calcularan su destino. La fat...
Tengo que advertirte: la casa en la que viví durante seis años existe, aunque sus líneas ya no se distingan en este mundo. Es un bosque de piedra y madera que me dejó cicatrices, y aunque dudé mucho en escribir sobre lo que sucedió, la noche q...
El grito del despertador desgarró la madrugada como una uña sobre cristal. Daniel Calder abrió los ojos tan pronto la alarma chilló para luego mirar, sin comprender—ni desear hacerlo—el techo agrietado de su cuarto. Las grietas lo observaban...
La casa de Merrin está lejos de cualquier ciudad y todavía más lejos de cualquier noción de cordura. Quien mira demasiado tiempo al valle desde la galería de la planta de arriba, encuentra que la realidad traquetea como una persiana azotada por ...
Siempre ha habido mucha luz en esta casa, incluso en días nublados como hoy. Miriam jamás lo hubiera admitido en voz alta, pero a veces detestaba cómo la claridad parecía exponer hasta el último rincón, cada pequeñas mota de polvo que huía b...
El frío era de ese tipo que te penetra hasta el tuétano, aunque en el interior del departamento se suponía que debían estar a salvo. El ventilador oscilaba en la esquina y arrojaba un aliento gastado. En el centro del living, seis amigos dispers...
Era la medianoche cuando Natsuki comenzó a sentir que la oscuridad detrás de los ventanales era más espesa que nunca, como si algún frío animal acechara fuera, presionando contra el cristal del piso catorce. Las luces del edificio, parpadeantes...
*** El reloj de la sala marcaba las 2:44 de la madrugada cuando la primera voz le susurró al oído. Mario se había quedado dormido en el sillón de su deprimente apartamento de recién egresado, agotado tras un largo día de entrevistas laborales ...
El Sr. Rutledge había alquilado esa casa desde hacía apenas tres meses cuando comenzó a notar el sonido. No era exactamente un goteo—lejos de esa familiaridad reconfortante de las cañerías—sino más bien una intrusión mohosa, como si algo ...
El hombre sentado en la quinta fila del salón de conferencias parecía reconocerme. O quizá solo se me antojaba, pues esa era la sensación que venía persiguiéndome en los últimos días: la paranoia suave, casi etérea, de que todos, absolutame...
*** Demasiados viajeros fatigados han buscado descanso bajo el tejado de La Casa de Rotherham a lo largo de los años. El edificio, una mansión de tres pisos reconvertida en hotel hace décadas, recostada como una fiera dormida al extremo del pueb...
Al principio está el movimiento, y nada más. El roce de la tela del abrigo, la presión gélida contra las mejillas, el vibrar sordo de huesos que no parecen propios. Después, un silencio, tan denso como el terciopelo, y una oscuridad absoluta, p...
Había pasado una semana desde que el Dr. Raymond atendió el funeral de su madre. Una semana durante la cual su mente flotaba en ese letargo amargo de aquellos que no hallan consuelo ni claridad en la despedida, sólo silencios que pesan más cuand...
El verano llegó tardío aquel año, y con él, un calor pegajoso y sofocante, de esos que hacen que hasta la madera de los viejos porches parezca jadear. La granja de los Harman se extendía en medio de los campos de maíz quemados por el sol y pas...
Cuando te graduaste en egiptología soñabas con arenas doradas, templos polvorientos y secretos, no con el cubículo enmohecido de una organización que oficialmente ni existía. “División de Represalias Históricas” rezaba el membrete inútil...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
El viento de las once de la noche susurraba contra las persianas del apartamento, y el zumbido de la nevera era el único sonido acompasado que Akira sentía en el pequeño comedor, fuera del tictac insistente del reloj en la pared. Había llegado de Leer más...
La humedad de la medianoche se cuela por los resquicios de los cartones amontonados debajo del puente. Afuera, la lluvia se abalanza sobre el mundo como si quisiese arrastrarlo todo al río, como si buscase purgar la ciudad de sus desechos humanos. Y Leer más...
Atravesar aquel umbral nunca me costó. La rutina es enemiga del miedo, creía, y después de tantos días regresando tarde a casa, los pasillos del edificio viejo en que vivía ya no tenían secretos para mí. La gotera permanente en la escalera del Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
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