Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de...
Ralston había aprendido, con la edad, a ignorar muchas cosas. La vibración insistente del refrigerador en el cuarto de al lado al filo de la medianoche. Los postes de luz que parpadeaban al paso de su autobús, como si calcularan su destino. La fat...
El frío era de ese tipo que te penetra hasta el tuétano, aunque en el interior del departamento se suponía que debían estar a salvo. El ventilador oscilaba en la esquina y arrojaba un aliento gastado. En el centro del living, seis amigos dispers...
El hombre sentado en la quinta fila del salón de conferencias parecía reconocerme. O quizá solo se me antojaba, pues esa era la sensación que venía persiguiéndome en los últimos días: la paranoia suave, casi etérea, de que todos, absolutame...
Cuando te graduaste en egiptología soñabas con arenas doradas, templos polvorientos y secretos, no con el cubículo enmohecido de una organización que oficialmente ni existía. “División de Represalias Históricas” rezaba el membrete inútil...
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Cuando Amalia descubrió el sobre amarillo, fue tan solo un domingo de octubre. Niebla apenas espesa envolvía las esquinas y era ese momento donde la ciudad se sumerge en la calma rígida de la tarde: los televisores susurrando partidos, el ...
Aquel Walmart era exactamente el mismo que todos. Mientras las puertas automáticas se abrían a cada cliente, su aliento era succionado por el zumbido de los compresores en su techo y exhalado por los conductos de ventilación en los baños de empl...
Observo a los hombres con abrigos grises cuando cruzan la avenida. Su caminar es sostenido por la infalible convicción de quienes creen en algo: un propósito, una idea, un poder que los aquilata en masa y los escoge de entre la muchedumbre anodina...
La carta llegó doblada en cuatro, el papel demasiado blanco. Alguien la deslizó por debajo de la puerta de mi apartamento poco antes del amanecer—lo supe por la cámara que instalé en el pasillo hace meses, obsesivo con la vigilancia, el contro...
No sabría decir el instante preciso en que supe que algo había cambiado en la oficina, porque no fue un acontecimiento, ni una visión estridente de locura: fue una sensación que se deslizó en mi mente como el humo bajo la puerta, persistente y ...
La tarde caía abruptamente en la ciudad, como una sábana raída sobre una cama desvencijada. Los edificios mordían la luz con sus recortes de hormigón mientras el aire se llenaba de esa electricidad densa que alarga las sombras y sugiere que todo...
Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal Leer más...
Jamás le contó a nadie lo del papel tapiz. Ni siquiera a Andrea, que había soportado ya casi siete años de manías, obsesiones y crisis, y con la que había alcanzado esa extraña connivencia que sólo logran los matrimonios exhaustos, amiga y ri Leer más...
Había algo en el departamento 7-B que no le permitía dormir, o quizás era algo en su propia cabeza, un eco persistente, una voz detrás de otra voz, una palabra tatuada en el ojo de su mente que se negaba a ser leída del todo. Diana se quedaba de Leer más...
La tarde en que Edward Milstram se sentó de nuevo junto a la ventana, la lluvia era como una multitud invisible de dedos golpeando la fachada. Había aprendido hace mucho a no mirar demasiado tiempo a través de los cristales de esa maldita casa. Y Leer más...