Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc...
Cuando el agente inmobiliario entregó las llaves, Marta advirtió una insistencia en sus ojos, como si cada vez que miraba la vieja casona de la calle Embajadores su alma se descolgara un poco más hacia el invierno. Solo dijo: “Así estaba cu...
Enero. Durante la noche, la niebla parece un organismo reptante, acechando las esquinas, velando con dedos húmedos las casonas abandonadas del distrito viejo de Perth. Hay lugares por los que la niebla siente predilección; uno de ellos, repetía l...
Afuera sólo oía el viento, gimiendo entre las copas de los alerces, pero aquí dentro, en el corazón de la vieja casa de Winifred Lane, era la quietud la que gritaba. Una quietud expectante, casi física, que llenaba la garganta de Hugh de polvo ...
Cuando llegué a la ciudad, lo hice porque no tenía otra opción. Quizá por eso acepté el trabajo tan rápido, la chaqueta azul recién planchada sobre el uniforme indeleble de mi pasado. Aquella sucursal estaba en las afueras, a un costado de un...
*** Nunca he creído en fantasmas, ni en espíritus, ni en nada remotamente sobrenatural. Hay algo obstinadamente prosaico en mí que siempre ha repelido el pensamiento de otras realidades, otras presencias. Y, sin embargo, lo que pasó esa primave...
Como cada tarde, el sol se retiraba con desgana entre las colinas despobladas, cediendo el cielo a una manta de nubes cuajadas de sueño y una incipiente negrura. En mitad de ese paisaje marchito, la Casa Almeida yacía como un monstruo varado de la...
El 38 de la calle Durham nunca fue presentado como “la casa de tus sueños”. Ni por el agente inmobiliario ni por los vecinos que bajaban la mirada cuando la pasabas de largo. Era solo “el 38”: ni tan vieja como para ser victoriana ni tan nu...
--- Todo comienza con las casas. Las casas, después de todo, son las únicas cosas que sobreviven a la gente; incluso la ciudad cambia, pero una casa, con sus pasillos, sus azulejos resquebrajados, su olor rancio y su memoria persistente, puede su...
El viento azotaba con furia las tejas sueltas y podridas de la casona en lo alto de la colina Barrett. Las ramas retorcidas de los robles arrojaban sombras como garras que hurgaban en los secretos de la noche, y el farol del portón destilaba una lu...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
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