La noche se había estancado de forma anormal sobre la ciénaga, como una capa de alquitrán que la brisa no podía disolver. Sobre los charcos tibios se arrastraban reflejos de constelaciones moribundas, tan deshilachados como las esperanzas de qui...
El laboratorio se alzaba sobre la colina como una burla de metal y vidrio al paisaje fatigado del suburbio. Era un complejo de arquitectura áspera y opresiva, de donde a veces manaba un chorro de humo pálido o el bramido monstruoso de una máquina...
*** Hay quienes dicen que la muerte llega con el frío, y que, al sur del río Yazoo, el verano es su único avaro centinela. En Red Hollow, Mississippi, sin embargo, las noches húmedas y fatuas hacen su propia oferta a la Parca, abriendo las cost...
La lluvia caía con una constancia plúmbea sobre la ciudad dormida, como si el cielo quisiera borrar a golpes de agua cada sucia huella humana. El tren de la una y cuarenta y cinco llegaba siempre a tiempo; era el tren de los insomnes, de los que e...
El carruaje saltó al bache con un sobresalto metálico, y los vidrios vibraron. Afuera, los largos y arrugados campos de la campiña inglesa yacían empapados en una niebla maliciosa que parecía arrastrarse por la tierra. El cochero, invisible tra...
La niebla era tan densa que embotaba el reflejo de los faroles, tan blanca y líquida que uno podía imaginar monstruos, rostros y tentáculos flotando en cada esquina. En pleno agosto, el pueblo de Wraight’s Glen se retorcía bajo un calor imposi...
***** Segunda planta, pasillo central. Cuatro y veintisiete de la madrugada según el reloj digital encima de la estación de enfermería. Las luces frías, tenues por economía, fracturaban el silencio. Solo la respiración irregular de los monito...
El viento silba, enredando su voz seca en las hendiduras de la vieja cabaña, trepando por los listones mal ensamblados y lanzándose con furia contra los rincones donde la oscuridad anida. Margaret se frota los antebrazos, encorvada sobre la mecedor...
La noche en que amanecieron los primeros muertos, el doctor Emil Brandt no durmió. El viento jugaba entre grietas inyectadas de óxido en los paneles de la estación Kutner–Green y las cámaras de seguridad registraban crujidos que se deslizaban ...
Aquella tarde de octubre, cuando el sol era apenas una mancha rosácea tras nubes desgarradas, Jerónimo Basaldúa llegó a Mourncliffe. Había recorrido cientos de millas con la esperanza de encontrar en aquel pueblo costero remoto la soledad neces...
--- Todo comienza con las casas. Las casas, después de todo, son las únicas cosas que sobreviven a la gente; incluso la ciudad cambia, pero una casa, con sus pasillos, sus azulejos resquebrajados, su olor rancio y su memoria persistente, puede su...
La casa de los Sothman era apenas visible entre las nieblas matutinas del lomerío, una estructura baja y hosca, cubierta de enredaderas retorcidas y líquenes mohosos. Aurora ya no sabría decir si el musgo que ascendía hasta devorar las ventanas ...
El aroma del cartón nuevo flotaba en el aire del cuarto de Sonia desde hacía semanas. No podía evitarlo. El sonido de la notificación, ese sutil campanilleo que anunciaba otro paquete en camino, funcionaba como un disparo de adrenalina diaria. L...
Cuando Harriet abrió la puerta, el reloj de la entrada marcaba 23:41. Llevaba veinte minutos esperando en la penumbra de la sala, apoyada en la butaca del ventanal que daba a la calle, sin moverse apenas, atenta al menor sonido. Era jueves y el zum...
La niebla no era común en esa época del año, pero esa noche se descolgaba del lago como una cortina pringosa, colándose entre los árboles y lamiendo los sacos de dormir. Incluso alguien como Eloísa, nacida y criada en el rumor de los álamos, ...
PARTE I: NOCHE DE GLORIA El resplandor azulado de las pantallas flotaba en la oscuridad del pequeño apartamento, convirtiendo cada objeto, cada sombra, en una extensión virtual de la propia mente trastornada de la joven. Su nombre —en el mund...
La electrónica nocturna, como ciertas brisas rumorosas, tiene maneras de revivir lo que uno prefiere enterrar. Hay noches en que las mentes frágiles sí pueden escuchar el parloteo de los procesadores o el susurro de los píxeles agotados. Y estab...
El automóvil chirrió al detenerse en la pendiente. Roy Maxwell apagó el motor y cerró los ojos un instante, dejando que la respiración se acomodara en el silencio apenas perturbado por el tictac de la máquina que se enfriaba. El suelo blanco e...
En la dispersa y marchita penumbra que imperaba en la casa de los Rencúver, la idea de celebrar el cumpleaños de la madre parecía tan absurda como prender una vela en el fondo de un pozo. La escena se desarrollaba en una casona de muros húmedos ...
Era el tipo de noche que podría haberse fingido lluviosa. El asfalto, sucio de una semana de constantes aguaceros, brillaba bajo la luz anémica de las farolas, como si sudara, como si aquellos que se aventuraban por sus líneas y surcos dejaran no...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
Siempre había sido un hombre de rutinas, de sistemas y metodologías finamente calibradas, el tipo de persona que podía trazar una línea recta en medio de un huracán. Pero para cuando el Dr. Alonso Rivera se dio cuenta de que algo estaba podrido Leer más...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
Si la noche tuviera lengua, hablaría con la voz de Elvira en la penumbra, arrastrando las sílabas como si intentara devorar la distancia que la separaba del límite de sus propios días. Porque la noche, esa noche, no era sino una losa bajo la que Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
A cada rincón de la ciudad, la penumbra le cuelga un disfraz específico. No es la oscuridad simple: es esa sombra espesa, con la cola infecta de mugre, que solo el centro sabe extender porque aquí el día y la noche parecen un solo y largo pasillo Leer más...
El sol de septiembre caía con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun así, el calor persistía; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
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