Hay una manera en que la muerte se arrastra, como musgo, por los limones podridos de la comarca. No es la peste. No es el hambre de costumbre. Algo en el aire cambia cuando la luna se pone a mirar, gorda, desbordada de un rojo impensable, y el viento...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar...
La noche en Colonia comienza temprano en noviembre, con una penumbra que no se disuelve ni siquiera con las farolas naranja encendidas a intervalos miedosos. Cuando llegué aquel anochecer a los límites de la Südstadt, me pareció que la ciudad en...
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Robert Daws, de rostro huesudo y gestos escuetos, no era un hombre de imaginación fértil. Su vida entera había transcurrido entre mapas geológicos y vetas de carbón, como si su espíritu se hubiera modelado también en la oscuridad calla...
Las iglesias no dormían en Murter, el pueblo encajado entre colinas y robles centenarios en algún lugar perdido del noroeste. Cada noche, los campanarios erguían el cuello de piedra mucho después de que la última vela se apagara en las ventanas...
La plaza se encontraba desierta bajo la niebla, y los faroles temblaban como si alguien susurrara vientos helados directamente en sus llamas. Minako apretó el abrigo sobre su pecho, esperando que la soledad la protegiera más que la multitud. El me...
Oyó el goteo por primera vez la noche del 28 de octubre, cuando Rebeca Sandmann estaba revisando unos documentos del archivo municipal en su estudio alquilado de la calle Mälzergasse. Era inequívocamente agua, pero no llovía: las cañerías en l...
El Testimonio de Willoughby Hatch
Cuando el joven señor Vesper me preguntó si sería posible realizar una investigación en la capilla privada de Fearnley Hall, nunca imaginé que, en ese húmedo septiembre de 1912, la rutina de mi cargo como bib...
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En el corazón de un bosque marchito, donde las ramas parecían agitarse aun sin viento, había una colina escarpada y una casa tan antigua que su madera crujía con el horror de las eras. Relámpagos le revolvían el tejado a menudo, como si e...
Me llamo Emilia, y la casa que heredé de mi tía abuela Gloria está en la calle Juan Escutia, en el barrio más viejo de la ciudad. Es una casa de piedra, techos de tejas rotas, húmeda y torcida como si, de tanto aguantarse los secretos, hubiese i...
La casa de los Sothman era apenas visible entre las nieblas matutinas del lomerío, una estructura baja y hosca, cubierta de enredaderas retorcidas y líquenes mohosos. Aurora ya no sabría decir si el musgo que ascendía hasta devorar las ventanas ...
—¿Queridos radioescuchas, están listos para la noche más especial de sus vidas?—
La voz de Ayelén retumbó en el estudio con un tono festivo pero innecesariamente bajo, como si compartiera un secreto indecoroso a cada oyente, desde sus hab...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
A la cantera de los Lores nos llevaban los recuerdos para matarnos. O eso decía Ureña cuando el licor humeaba al fondo de las jarras y la garganta pedía otra ronda para quitarse la arenilla del olvido. Recuerdo aquella madrugada porque tenía las Leer más...
En el extremo norte de la antigua Castilla, donde las colinas heladas parecían silbar lamentos durante las noches largas de invierno, se erguía lo que quedaba del Monasterio de San Vegilio. No era más que un conjunto de ruinas atrapadas en el tiem Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...