Desde el décimo piso del edificio Nomura, el mundo parecía aun más irreal después de la medianoche. Las luces de neón en los ventanales se reflejaban sobre el pulido suelo de la oficina y se confundían con la húmeda luminosidad nocturna de Shi...
Axel apaga el cigarrillo contra el hierro abollado de la vieja pasarela. El chasquido resuena en el silencio viscosa del complejo, rebotando entre tubos, mantas térmicas y paneles con óxido. Expo-gen, el nombre, es solo una ironía menor: un sitio...
El terror casi nunca se anuncia, ni con ruidos ni con humo; a veces se filtra pacientemente por los huecos donde nunca miramos. Eso me enseñó mi esposa, Haruka, una semana antes de la desaparición de nuestro hijo. Ahora lo sé: ella tenía razón...
Aquella noche se presentó con las lluvias incesantes de octubre, finas cortinas de agua resbalando por el ventanal del ático alquilado en la colina. Mayra era la más mayor; su cumpleaños número veintinueve se celebraba, con enmascarada ansiedad...
Solo el sonido de las máquinas marca la diferencia entre estar dormidos y estar muertos. Cuando Ishida despertó aquella mañana en los Habitáculos, no sintió distancia entre sus sueños y la vigilia. La piel artificial que cubría sus antebrazos...
La última vez que Brenda vio la luz natural fue el jueves, antes de que los drones cegaran la claraboya junto a su escritorio. Esa mañana el café sabía extraño, demasiado amargo y tibio. El silencio del laboratorio la mantenía inquieta: sus pa...
He aquí entonces la narración referida a oídos insomnes y plumas escépticas: La historia precisa de cómo la razón se acorraló en recintos de hierro y las glorietas vacías del espíritu cedieron ante la fría maquinaria que decreta el fin de ...
El pasillo estaba iluminado con una luz azulada, casi quirúrgica. Se colaba en surcos verticales a través de paneles sellados, como si sólo pudieran transmitir claridad a través de minúsculas heridas. El edificio, históricamente una planta de ...
--- Un zumbido. Un simple zumbido bajo las luces frías de la sala de servidores. A veces –cuando las jornadas se encadenaban durante semanas y el insomnio apretaba el pecho de los ingenieros– el zumbido adquiría matices. Se volvía humano. Er...
Era tarde en octubre cuando John Welter fue a instalarse en la antigua mansión de los Linwood. Había aceptado una comisión peculiar, de esas que sólo llegan una vez en la vida, o quizás ninguna: custodiar la transición digital d...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
El zumbido de la máquina retumbaba como un enjambre de insectos en la pequeña sala sin ventanas. Cristina yacía boca arriba, desnuda salvo por una sábana de papel que le rozaba la piel fría y erizada. Las luces halógenas colgaban como estrellas Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
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