No existe una fecha exacta en la que comenzó la obsesión. Podría decirse que se gestó en el silencio de la soledad, en la penumbra que habita entre los días iguales y las noches lentas, bajo los halógenos parpadeantes del apartamento de Amalia ...
El zumbido de la máquina retumbaba como un enjambre de insectos en la pequeña sala sin ventanas. Cristina yacía boca arriba, desnuda salvo por una sábana de papel que le rozaba la piel fría y erizada. Las luces halógenas colgaban como estrellas...
Cuando Elizabeth le abrió la puerta a Katia, era pleno invierno y el frío de la madrugada se aventuraba por el umbral, azotando el recibidor con un soplo glacial. Katia llevaba puestas unas gafas demasiado oscuras para la hora y el clima, pero fue...
El rumor comenzó como empiezan todos los rumores en la ciudad: alguien tiene un amigo, que conoce a una persona, que estuvo en un lugar donde no debía. El rumor era sobre El Estudio: no tenía nombre en la puerta, no tenía siquiera timbre, solo u...
Hay un olor aceitoso en el estudio de Lord Selyan, difícil de describir más allá de una mezcla entre los fluidos secos del cuerpo humano y el metal envejecido. Ese olor, inconfundible y persistente, lo noté la primera vez que crucé el umbral, i...
El zumbido de la lámpara de neón era la única compañía de Teresa mientras movía sus dedos enguantados por el formulario de consentimiento. Afuera, la lluvia insistía contra los vidrios, como si tratara de advertirle de algo. Nadie quería cam...
Era lunes, y ya caía la noche. Alguna vez pensé que los lunes no podían sodomizarme el alma peor de lo que ya lo hacían, pero estaba equivocada. Volvía a casa tras mi turno doble en la funeraria, tratando de sacarme de la cabeza el silencio esp...
La llamada vino a las dos y treinta y tres de la madrugada. Nora lo recordaría como una cifra inevitablemente terrible, pues la luz de la pantalla de su teléfono —casi verde, casi fúnebre en la oscuridad de su dormitorio— fue lo primero que b...
El teléfono vibró en plena madrugada, un susurro inquietante que se arrastró bajo la almohada. Antonia se despertó sobresaltada, como si un pequeño animal le roerá el pecho mientras dormía. La luz azul de la pantalla bailó sobre las sombras ...
En un cuarto pequeño y asfixiante, donde la humedad se pega a la piel y la luz es una lengua temblorosa, Anahí ajusta la bata de papel azul, cruzando los brazos desnudos sobre su pecho. El zumbido de la máquina —ese motor que nunca descansa— ...
Ni los gritos de los camiones silenciados en la madrugada ni el canto de los motores a lo lejos conseguían apagar el sonido constante, inquietante, del cuchillo. Un rasgueo lento, deliberado, casi amoroso, a través de la carne. Así comenzaba cada...
Habíamos oído hablar de él mucho antes de verle. “El Doctor”, así, en mayúscula, como quien susurra el nombre de un demonio para espantar el mal. Nadie sabía con certeza cómo se llamaba, sólo que tenía un buzón de correo detrás de una...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...
Desde hace meses, Jared Hayes había dejado de temer a la oscuridad y había aprendido a temer a lo que la miraba a través de sus lámparas domóticas y cámaras de seguridad. Era ingeniero de software para una startup de inteligencia artificial, Re Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...