*** Hay una acera que nadie barre después de medianoche. Norberto, por ejemplo, lo había notado en la rutina: los restos de comida entre las grietas, las colillas y los chicles olvidados por el calor del día. Pero a nadie le importaba y tal vez ...
Cuando la ciudad se duerme, la violencia no descansa. Yo lo he visto. No soy un espectador. Soy parte de esa oscuridad que sale con la última bocanada de alcohol, con el vapor de los drenajes y el reflejo de los neones que se apagan en los charcos d...
La llovizna, caída puntual como el cansancio, se adhería al asfalto y empañaba bajo un velo frágil los faroles del barrio, un rincón cualquiera en la ciudad que presume de anonimato. Ana sostenía su libro favorito mientras caminaba, con la moc...
— No llovía fuerte esa noche en el barrio de Ashford, era más un susurro constante que convertía la luz de las farolas en manchas anaranjadas arrastradas por gotas, como si la ciudad cosmopolita se hubieran disuelto en un cuadro borroso. Cuan...
—¿Por qué siempre nos toca en mi casa? —preguntó Lucía, lanzando una risita nerviosa y fingiendo enfado mientras extendía su saco de dormir al pie del sofá. —Porque tu sala es la más grande y suena menos la tele del viejo —le respon...
Todos hemos escuchado alguna vez el cuento de horror urbano: el desconocido amable que en realidad es un monstruo, el auto que no te devuelve al hogar sino que te arranca la vida. A veces pienso que los cuentos existen para prevenirnos de las verdad...
No existe explicación racional, pero algo se activó dentro de mí en ese instante preciso, entre el zumbido vascular que me acompaña desde mi niñez y el silbido distante de un tranvía. Soy consciente de que es inusual iniciar un relato presenta...
La primera vez que lo vieron fue en el reflejo deformado de los cristales rotos de la vieja tienda de licores. Nadie sabe a quién pertenecía esa figura entre charcos de sombra y el hilo de sangre que parecía brotar de la oscuridad, sólo que, par...
Sí, puedo contártelo, aunque dudo mucho que alguien lo quiera oír… y menos aún, creer. ¿Por qué creí yo? Esos fragmentos se me han pegado al alma, como esquirlas diminutas clavadas bajo la piel. Y como un reflejo imposible de evitar, cada v...
Era el tipo de noche que podría haberse fingido lluviosa. El asfalto, sucio de una semana de constantes aguaceros, brillaba bajo la luz anémica de las farolas, como si sudara, como si aquellos que se aventuraban por sus líneas y surcos dejaran no...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
*** La casa está vacía, como la hoja que, después de tanto trabajo y sangre, no ha contenido nunca una historia verdadera. No es una casa —no queda ninguna duda de ello—. Es un plató, estructura de tablones y fachada de cartón-piedra, con Leer más...
No todos los caminos llevan de regreso a casa. Hay senderos que se abren únicamente cuando el sol ha abandonado cualquier esperanza de retorno, y el aire se vuelve turbio como agua removida. Yo crecí en Carcaj, un rincón entre el pestilente río Leer más...
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