En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien...
Las farolas se habían fundido mucho antes de que las niñas frenaran en la esquina para armarse el último cigarro. El verano del dos mil tres fue una pesadilla de asfalto burbujeante y Madrid apestaba a cubo de basura y sudor agrio, con la basura s...
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Hay una acera que nadie barre después de medianoche. Norberto, por ejemplo, lo había notado en la rutina: los restos de comida entre las grietas, las colillas y los chicles olvidados por el calor del día. Pero a nadie le importaba y tal vez ...
Cuando la ciudad se duerme, la violencia no descansa. Yo lo he visto. No soy un espectador. Soy parte de esa oscuridad que sale con la última bocanada de alcohol, con el vapor de los drenajes y el reflejo de los neones que se apagan en los charcos d...
La llovizna, caída puntual como el cansancio, se adhería al asfalto y empañaba bajo un velo frágil los faroles del barrio, un rincón cualquiera en la ciudad que presume de anonimato. Ana sostenía su libro favorito mientras caminaba, con la moc...
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No llovía fuerte esa noche en el barrio de Ashford, era más un susurro constante que convertía la luz de las farolas en manchas anaranjadas arrastradas por gotas, como si la ciudad cosmopolita se hubieran disuelto en un cuadro borroso. Cuan...
—¿Por qué siempre nos toca en mi casa? —preguntó Lucía, lanzando una risita nerviosa y fingiendo enfado mientras extendía su saco de dormir al pie del sofá.
—Porque tu sala es la más grande y suena menos la tele del viejo —le respon...
Todos hemos escuchado alguna vez el cuento de horror urbano: el desconocido amable que en realidad es un monstruo, el auto que no te devuelve al hogar sino que te arranca la vida. A veces pienso que los cuentos existen para prevenirnos de las verdad...
No existe explicación racional, pero algo se activó dentro de mí en ese instante preciso, entre el zumbido vascular que me acompaña desde mi niñez y el silbido distante de un tranvía. Soy consciente de que es inusual iniciar un relato presenta...
La primera vez que lo vieron fue en el reflejo deformado de los cristales rotos de la vieja tienda de licores. Nadie sabe a quién pertenecía esa figura entre charcos de sombra y el hilo de sangre que parecía brotar de la oscuridad, sólo que, par...
Sí, puedo contártelo, aunque dudo mucho que alguien lo quiera oír… y menos aún, creer. ¿Por qué creí yo? Esos fragmentos se me han pegado al alma, como esquirlas diminutas clavadas bajo la piel. Y como un reflejo imposible de evitar, cada v...
Era el tipo de noche que podría haberse fingido lluviosa. El asfalto, sucio de una semana de constantes aguaceros, brillaba bajo la luz anémica de las farolas, como si sudara, como si aquellos que se aventuraban por sus líneas y surcos dejaran no...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
Cuando el primer grito rasgó la noche, el pueblo de Carver’s Point aún no sabía que algo verdaderamente monstruoso se había colado por una puerta trasera mal cerrada. En ese momento, el viento sólo arrastraba hojas , el farol de la esquina par Leer más...
Parece mentira, pero la imagen de su cara ni siquiera era la mejor que tenía. Aurora solía mirar perfiles como el suyo con una mezcla de burla y lástima: otra más, labios forzados en un puchero, piel alisada hasta la irrealidad, “bio” que no Leer más...
Una neblina viscosa resbalaba calle abajo, empequeñeciendo el vecindario hasta volverlo irreal y hasta imperfecto. Luces mortecinas de farolas se contorsionaban en los charcos, y todo parecía estar unos grados fuera de tono, un mundo donde la serie Leer más...