Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar...
Había una costumbre atávica en el pueblo de Shikisawa: los muertos, tras recibir sepultura en el cementerio del bosque, no deben ser visitados durante la primera luna nueva posterior a su entierro. Era una advertencia transmitida en susurros, con o...
Las campanas de la iglesia resonaban cada día al alba en el pueblo de Derevnóm, como si espantara la niebla antes que los rayos del sol. Bajo sus techos de madera podrida y paredes cubiertas de musgo, nadie podía dormir tranquilo al escuchar el to...
Fue a finales de octubre, cuando la niebla extendía largas zarpas pálidas por las calles de Sumida, que recibí una carta en el correo. Cosas como esa no solían inquietarme; era profesor de criminología y estaba acostumbrado a correspondencias in...
Fue en las primeras noches de octubre, cuando las hojas colgaban, aún rojas y amarillas en los álamos, antes de que la escarcha muerda hasta los huesos, que advertí cómo se preparaba la oscuridad para instalarse en mi vida. Recuerdo las noticias...
La casa en la colina de Alder lleva décadas en pie, altanera, pese a los mapas que la ignoran y los vecinos que cruzan la calle al pasar frente a sus muros agrietados. Nadie, excepto los niños, se atreve a hablar de ella. Nadie, salvo Tomás. El ...
Me llamo Ismael Contreras y, aunque en mi historial de vida figuro como antropólogo retirado, sé que en el fondo siempre he sido doblemente aquello que todos detesto: curioso e iluso. Mi doctorado lo corroboran diplomas polvorientos y los recuerdo...
--- Las farolas jamás alumbraron la calle Gylden con fuerza suficiente. Bajo la niebla del otoño, la vieja mansión Blackthorn surgía como una mandíbula desperezándose, carcomida por los años y por un silencio espeso al que los habitantes del...
La noche en Colonia comienza temprano en noviembre, con una penumbra que no se disuelve ni siquiera con las farolas naranja encendidas a intervalos miedosos. Cuando llegué aquel anochecer a los límites de la Südstadt, me pareció que la ciudad en...
Durante más de dos siglos, una vieja mansión se alzaba en la colina de Hinoedera, tan cerca de la ciudad que, desde la distancia, parecía inclinarse justo fuera del alcance de la civilización. La llamaban la Casa Ochiai, aunque nadie recordaba e...
Las historias sobre objetos malditos tienen una cualidad especial: no necesitan de grandes espectros o monstruos para incubar el miedo. Basta el roce con la rutina, el crujir de madera vieja, el último destello de sol atravesando una rendija para q...
Por mucho tiempo, la casa de los Withers estuvo considerada poco más que un monumento a la decadencia rural inglesa: tejados deformados, tapices rotos por el tiempo y jardines en el más puro abandono, donde la hiedra avanzaba con una lenta pero im...
— Robert Daws, de rostro huesudo y gestos escuetos, no era un hombre de imaginación fértil. Su vida entera había transcurrido entre mapas geológicos y vetas de carbón, como si su espíritu se hubiera modelado también en la oscuridad calla...
No era habitual que aceptara invitaciones a casas de campo después de mi experiencia en la primavera con los DeRoth, pero la carta de Evans era urgente y familiar, cargada de una nostalgia áspera, casi desesperada. “Ven en cuanto puedas”, dec...
Aún recuerdo con clarividencia la noche en la que el Sr. Cranleigh me habló de la Casa Gris, y cómo, contra mi propio juicio y las advertencias tácitas que pesaban en su voz cansada, me vi envuelto en la trama de una maldición tan antigua como ...
I Hay cierta quietud en las iglesias desiertas que nunca me inspira paz. La muerte, disfrazada de devoción, descansa en bancos carcomidos, susurra en las baldosas y se suspende como incienso en el aire pesado que huele a cera muerta. Yo supe esto ...
De modo que era otro domingo como cualquier otro en la vida minuciosa de Consuelo Serrano, la asistente nocturna del Santa Clara Tourist Hotel, cuando el recepcionista joven se presentó a la una de la mañana –esa hora sedienta y ominosa donde cu...
Las iglesias no dormían en Murter, el pueblo encajado entre colinas y robles centenarios en algún lugar perdido del noroeste. Cada noche, los campanarios erguían el cuello de piedra mucho después de que la última vela se apagara en las ventanas...
Nadie cree hoy historias como la mía. No podría culparlos; en tiempos de pantallas de cristal y relojes digitales, el concepto mismo del tiempo se ha vuelto una abstracción domesticada, servida cada día en bandejas de píxeles brillantes. Pero e...
Las luces nunca deberían parpadear tantas veces en un vestíbulo a las tres de la madrugada, especialmente en hoteles vacíos como el Wyndham Crest. Pero en la noche en que Alexis Fern se presentó arrastrando su maleta empolvada, el aura misma del...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Fue a finales de octubre, cuando la niebla extendía largas zarpas pálidas por las calles de Sumida, que recibí una carta en el correo. Cosas como esa no solían inquietarme; era profesor de criminología y estaba acostumbrado a correspondencias in Leer más...
Las campanas de la iglesia resonaban cada día al alba en el pueblo de Derevnóm, como si espantara la niebla antes que los rayos del sol. Bajo sus techos de madera podrida y paredes cubiertas de musgo, nadie podía dormir tranquilo al escuchar el to Leer más...
Había una costumbre atávica en el pueblo de Shikisawa: los muertos, tras recibir sepultura en el cementerio del bosque, no deben ser visitados durante la primera luna nueva posterior a su entierro. Era una advertencia transmitida en susurros, con o Leer más...
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