El sonido del tenedor rozando el borde del plato subía corpulento hasta la lámpara, rebotaba contra el techo y descendía invisible para posarse en sus hombros como una segunda piel. Alicia masticaba con la mandíbula apretada. Los músculos, duro...
Cuando la ciudad se duerme, la violencia no descansa. Yo lo he visto. No soy un espectador. Soy parte de esa oscuridad que sale con la última bocanada de alcohol, con el vapor de los drenajes y el reflejo de los neones que se apagan en los charcos d...
El sonido del tren se desvaneció entre los recovecos de la noche, hasta volverse un simple sueño auditivo. Marta pisó el andén semivacío de Fushisaka, con la única compañía de un farol intermitente y un viento que parecía gemir en un idioma...
El silencio de los árboles está roto por el eco de una canción de moda, como un bisturí cortando la noche. Lucy, la de cabello azul eléctrico, golpea con el pie la lata vacía para marcar el ritmo. Está sentada sobre el capó del coche abandon...
Nada resultaba más imponente en la vieja Casita de los Bambini que la muñeca sentada en la estantería más alta, justo al fondo de la sala de juegos. La llaman "Marianna". Su vestido de encaje amarillento, deslavado por los años, tuvo alguna vez...
El viento soplaba fuerte esa noche, retorciendo los viejos sauces que custodiaban el descuidado sendero hacia la Mansión Morlock. Sarah Lowell, la recién nombrada institutriz, descendía del carruaje con el corazón agitado, sin saber que aquel in...
Era una ciudad como cualquier otra. Tal vez más grande, menos verde, más sucia. O quizás, vista desde el asfalto quemado de las avenidas desiertas, era sólo la suma de los miedos que la habitaban. Pero eso no importaba, porque lo cierto era que ...
El frío era de ese tipo que te penetra hasta el tuétano, aunque en el interior del departamento se suponía que debían estar a salvo. El ventilador oscilaba en la esquina y arrojaba un aliento gastado. En el centro del living, seis amigos dispers...
--- Las casas parecen demasiado frágiles cuando los relámpagos dibujan sombras descomunales sobre sus tejados. No debí haber vuelto. Me repito esto desde el momento en que el tren se hundió en la bruma sobre el viejo Puente Fumai, acercándome ...
El mar parecía un espejo de ónix bajo el cielo sin luna. En sus profundidades, algo inmemorial aguardaba. La embarcación, una goleta inglesa llamada Demeter, se encontraba varada cerca de la costa de Whitby después de un viaje infernal. Todas l...
El rumor comenzó como empiezan todos los rumores en la ciudad: alguien tiene un amigo, que conoce a una persona, que estuvo en un lugar donde no debía. El rumor era sobre El Estudio: no tenía nombre en la puerta, no tenía siquiera timbre, solo u...
Nunca quise ser recepcionista nocturno del Hotel Alhídrico, pero los trabajos se escasean en primavera en Kanazawa, y cuando la agencia me llamó, acepté sin preguntar. El dueño, un hombre bajo muy anciano de camisa almidonada, se limitó a desli...
Las historias sobre objetos malditos tienen una cualidad especial: no necesitan de grandes espectros o monstruos para incubar el miedo. Basta el roce con la rutina, el crujir de madera vieja, el último destello de sol atravesando una rendija para q...
Era la medianoche cuando Natsuki comenzó a sentir que la oscuridad detrás de los ventanales era más espesa que nunca, como si algún frío animal acechara fuera, presionando contra el cristal del piso catorce. Las luces del edificio, parpadeantes...
*** El reloj de la sala marcaba las 2:44 de la madrugada cuando la primera voz le susurró al oído. Mario se había quedado dormido en el sillón de su deprimente apartamento de recién egresado, agotado tras un largo día de entrevistas laborales ...
El terror casi nunca se anuncia, ni con ruidos ni con humo; a veces se filtra pacientemente por los huecos donde nunca miramos. Eso me enseñó mi esposa, Haruka, una semana antes de la desaparición de nuestro hijo. Ahora lo sé: ella tenía razón...
La noche irrumpía en los ventanales polvorientos de Clayborne Hall, pintando la estancia con pinceladas de azul y ceniza. Los muebles, envueltos de sábanas como fantasmas resignados, guardaban en su interior murmullos de un pasado que nadie deseab...
Debo empezar este relato con una disculpa a la lucidez. No pretendo que quien lo lea conserve intacta la entereza con la que lo empezó: he pagado el tributo más intolerable a la bruma de lo imposible. Si el horror es el desciframiento de símbolos...
El Sr. Rutledge había alquilado esa casa desde hacía apenas tres meses cuando comenzó a notar el sonido. No era exactamente un goteo—lejos de esa familiaridad reconfortante de las cañerías—sino más bien una intrusión mohosa, como si algo ...
Mientras escribo estas palabras, mis manos tiemblan y la sombra de la locura oscurece el rincón de esta pequeña habitación—convencido estoy de que no hay olvido, ni cordura, para quien contemple los eones que transcurren en los páramos inexplo...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
Siempre había sido un hombre de rutinas, de sistemas y metodologías finamente calibradas, el tipo de persona que podía trazar una línea recta en medio de un huracán. Pero para cuando el Dr. Alonso Rivera se dio cuenta de que algo estaba podrido Leer más...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
Si la noche tuviera lengua, hablaría con la voz de Elvira en la penumbra, arrastrando las sílabas como si intentara devorar la distancia que la separaba del límite de sus propios días. Porque la noche, esa noche, no era sino una losa bajo la que Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
A cada rincón de la ciudad, la penumbra le cuelga un disfraz específico. No es la oscuridad simple: es esa sombra espesa, con la cola infecta de mugre, que solo el centro sabe extender porque aquí el día y la noche parecen un solo y largo pasillo Leer más...
El sol de septiembre caía con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun así, el calor persistía; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
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