Cuando empecé a trabajar en la granja Huxley, ya llevaba una temporada larga huyendo de cosas que no podría nombrar entre gente civilizada. Mi ex mujer decía que odiaba el campo y los animales, pero la verdad es que lo único que odio es quedarme...
Me llamo Ismael Contreras y, aunque en mi historial de vida figuro como antropólogo retirado, sé que en el fondo siempre he sido doblemente aquello que todos detesto: curioso e iluso. Mi doctorado lo corroboran diplomas polvorientos y los recuerdo...
La llamada llegó a las tres de la mañana, una hora delegada a los peores presagios. El sonido crudo y mecánico del teléfono sonó como un balazo en la oscuridad del estudio. Marcus, medio dormido y exhausto tras una semana de dieciocho horas dia...
La casa de Merrin está lejos de cualquier ciudad y todavía más lejos de cualquier noción de cordura. Quien mira demasiado tiempo al valle desde la galería de la planta de arriba, encuentra que la realidad traquetea como una persiana azotada por ...
Por debajo de la avenida principal del viejo Nueva Edimburgo, el viento arrastraba remolinos de hojas muertas y polen podrido contra los ventanales de la Mansión Galdamez. El edificio, alzado sobre el promontorio más antiguo de la región, yacía ...
A veces, al dormirte, entras en ese lugar intermedio en el que los sueños no son sueños, pero tampoco recuerdos. A veces, hay voces: “Ven”, te susurran, “toca, desliza, conecta…” Demasiado real, demasiado familiar. Pero ahora, cuando me ...
Siempre ha habido mucha luz en esta casa, incluso en días nublados como hoy. Miriam jamás lo hubiera admitido en voz alta, pero a veces detestaba cómo la claridad parecía exponer hasta el último rincón, cada pequeñas mota de polvo que huía b...
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Había que cruzar casi veinte kilómetros de bosque para llegar a la cabaña. Justo donde la civilización se volvía susurro, donde las copas de los píceas y abetos pesaban como un océano sobre las peñas y la turba. No me importaba aquel ai...
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El Dr. Iván Exequiel jugaba a ser el dios menor de su laboratorio. De noche era cuando la voz de la ciencia susurraba en los tubos de ensayo relucientes, calentando capilares y sueños. Las paredes cubiertas de pizarras exhibían como cicatric...
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Nunca fui de andar mucho por la parcela tras la casa de los Boone, al menos no cuando la luna menguaba, ni después que recalaba la humedad pegajosa de ese calor que pesa más de lo que cualquier noche sureña debiera cargar. Era un asunto senc...
El viejo caserón sobresalía en el horizonte como un tumor en la belleza muerta del invierno. Las escarchas sobrevivían día y noche en el bosque circundante, incapaces de derretirse incluso bajo el sol de mediodía, que apenas conseguía romper l...
Cuando el carruaje cruzó los límites de la propiedad de los Ormsby, el aire se hizo indudablemente más fresco, y todavía faltaban horas para el ocaso. El cochero aventó un suspiro, resignado, como si en cada viaje a la mansión se jugara el pel...
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Las farolas jamás alumbraron la calle Gylden con fuerza suficiente. Bajo la niebla del otoño, la vieja mansión Blackthorn surgía como una mandíbula desperezándose, carcomida por los años y por un silencio espeso al que los habitantes del...
La última vez que vi volar a Murphy, las nubes hervían sobre el horizonte, rojas como cicatrices antiguas. El doctor Swann revisaba el instrumental – sus nudillos grises, hendidos de fatiga, sobresalían de la inacabable serie de réplicas de su...
Estábamos bebiendo en la terraza, apenas una luna naranja temblando sobre el lomo del bosque, cuando Guillermo llegó tarde y respirando bronco, como si hubiese corrido. Nadie le reclamó nada; siquiera le preguntaron. Se sentó entre nosotros y pi...
El viento acuchillaba las colinas que rodeaban el antiguo sanatorio de Larrondo, donde las habitaciones olían a polvo, químicos secos y a ese miedo añejo que se adhiere incluso en los objetos inertes. Solo por noches como aquella la niebla descen...
Las primeras brisas de noviembre solían traer consigo un frío avieso, un cuchillo sutil que desgarraba el resguardo de las casas del pequeño pueblo de Belmonte. Las gentes se recogían temprano, los faroles temblaban en la niebla húmeda, y la no...
Cuando el agente inmobiliario entregó las llaves, Marta advirtió una insistencia en sus ojos, como si cada vez que miraba la vieja casona de la calle Embajadores su alma se descolgara un poco más hacia el invierno. Solo dijo: “Así estaba cu...
La noche en Colonia comienza temprano en noviembre, con una penumbra que no se disuelve ni siquiera con las farolas naranja encendidas a intervalos miedosos. Cuando llegué aquel anochecer a los límites de la Südstadt, me pareció que la ciudad en...
La biblioteca del barrio de Sant Martí se levantaba como un vestigio de otra época entre los bloques de cemento, un edificio de piedra blanca y ventanas góticas, haciendo eco de los días en que Barcelona era un enclave de misterios y leyendas, m...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
De vez en cuando, veo tu casa. Me hago el idiota, pero sigo mirando. Dejaste toldos viejos en las ventanas, y plumachos de gramíneas en el caminito de baldosas reventadas. El buzón gotea cartas del año pasado, los cristales revientan de bocados de Leer más...
La primera noticia llegó por el viento y murió en los píxeles de un nuevo video viral, entre risas y escepticismo: unas vacas aullando sin motivo en la neblina de la madrugada, un granjero que tiembla, la cámara se sacude y detrás de sus palabra Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal Leer más...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
En Willow Creek, la noche siempre llegaba demasiado temprano, como si el sol mismo tuviera miedo de quedarse. Los horrores aquí se ocultaban en el horizonte, flotando sobre los campos de maíz que ondulaban hasta perderse de vista. Los granos de pol Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...