La carretera serpentea entre campos de trigo, cada curva trayendo consigo la promesa de algo quizá mejor, una felicidad procedente de lo simple, de lo antiguo. Aquel verano, tocaba ir de vacaciones a la vieja casa familiar, la de la abuela Margaret...
La llovizna, caÃda puntual como el cansancio, se adherÃa al asfalto y empañaba bajo un velo frágil los faroles del barrio, un rincón cualquiera en la ciudad que presume de anonimato. Ana sostenÃa su libro favorito mientras caminaba, con la moc...
Ciertamente, una noche de otoño en Greystone, un pueblo olvidado entre el aullido de los brezales y los abedules retorcidos, puede trastornar el ánimo más firme. Tras la ventana, el viento estrellaba hojas contra el cristal con una furia que pare...
El cáustico olor a queroseno flotaba aún en el aire, como si la vida misma del aeropuerto radicara en ese aroma. CorrÃan las dos de la madrugada, y la terminal B, desierta y solo iluminada por hileras titilantes de luces de emergencia, se extendÃ...
La primera huella apareció el jueves por la mañana, justo en el lÃmite donde el terreno de arcilla se vuelve pantano y el bosque comienza a emitir esa fragancia a podredumbre. Nadie por estos alrededores –mucho menos en primavera, cuando el agu...
El Susurro en la Medianoche La noche se cernÃa sobre el pequeño pueblo de Callecitas con la pesadez de un sudario, y la luna, oculta tras velos de nubes gastadas, insinuaba apenas una palidez cadavérica sobre la tierra. Era una de esas noches le...
HabÃa algo incoherente en la textura de la pared. Douglas lo notó apenas abrir los ojos dentro de la habitación virtual, una holosala de hotel que habÃa pagado a precio de sangre para experimentar lo último en ocio para adultos. La simulación ...
CapÃtulo 3: La humedad no se va El frÃo insidioso era lo primero que LucÃa sentÃa al despertar. No importaba cuánto se arropase ni cuántas mantas añadiera, el aire parecÃa filtrarse entre las costuras de la realidad y enredarse sobre su piel...
El hombre sentado en la quinta fila del salón de conferencias parecÃa reconocerme. O quizá solo se me antojaba, pues esa era la sensación que venÃa persiguiéndome en los últimos dÃas: la paranoia suave, casi etérea, de que todos, absolutame...
HabÃa cosas que los mapas modernos aún no se atrevÃan a mencionar. Fragmentos de territorio que, una vez señalados en los antiguos pergaminos por exploradores anónimos, hoy solo figuraban como manchas borrosas, o relegados a la nada bajo glacia...
La luz en la ventana del ala vieja era la única claridad sobreviviente en toda la casona, una estrella pálida que refulgÃa en la noche arrastrando, como un pozo de atracción, la atención de todos los que alguna vez habÃan osado pisar Crabwell ...
Hay un olor aceitoso en el estudio de Lord Selyan, difÃcil de describir más allá de una mezcla entre los fluidos secos del cuerpo humano y el metal envejecido. Ese olor, inconfundible y persistente, lo noté la primera vez que crucé el umbral, i...
Desde la primera vez que las nieblas se alzaron sobre el lago Gris, supe que algo era distinto. Mi nombre es Warren Lynd, y aunque mi labor como topógrafo me ha llevado por parajes extraños y aun peligrosos, nunca habrÃa sospechado que aquel brev...
Aún recuerdo con clarividencia la noche en la que el Sr. Cranleigh me habló de la Casa Gris, y cómo, contra mi propio juicio y las advertencias tácitas que pesaban en su voz cansada, me vi envuelto en la trama de una maldición tan antigua como ...
*** Demasiados viajeros fatigados han buscado descanso bajo el tejado de La Casa de Rotherham a lo largo de los años. El edificio, una mansión de tres pisos reconvertida en hotel hace décadas, recostada como una fiera dormida al extremo del pueb...
CapÃtulo 2: La grieta que nadie mira Las primeras horas del nuevo dÃa transcurrieron bajo el signo del rumor. El edificio despertó sobresaltado, no por los gritos —ya habituales— sino por un susurro persistente que, como la humedad, traspasab...
Al principio está el movimiento, y nada más. El roce de la tela del abrigo, la presión gélida contra las mejillas, el vibrar sordo de huesos que no parecen propios. Después, un silencio, tan denso como el terciopelo, y una oscuridad absoluta, p...
Aquella noche se presentó con las lluvias incesantes de octubre, finas cortinas de agua resbalando por el ventanal del ático alquilado en la colina. Mayra era la más mayor; su cumpleaños número veintinueve se celebraba, con enmascarada ansiedad...
La noche caÃa prematuramente en el distrito seis. Por las ventanas emborronadas se adivinaba el reflejo inmóvil de las farolas, su luz opaca desplegándose entre los charcos y las bolsas de basura agolpadas en las aceras. Una humedad frÃa reptaba...
El último ómnibus habÃa partido hacÃa mucho, tragándose en su vientre oxidado el canto monótono de la tarde y las preocupaciones ordinarias de los jornaleros de la comarca. Ya no quedaba en el andén ni el brillo de los faroles. Sólo persistÃ...
Las diez de la noche y la tormenta habÃa tumbado tres postes en la carretera del canal. DarÃo apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
Siempre habÃa sido un hombre de rutinas, de sistemas y metodologÃas finamente calibradas, el tipo de persona que podÃa trazar una lÃnea recta en medio de un huracán. Pero para cuando el Dr. Alonso Rivera se dio cuenta de que algo estaba podrido Leer más...
Descendà a la ciudad de las almas dormidas al mediodÃa, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabÃa – en esos tramos de luz y pesadez – que la lÃnea entre la misericordia y la condena Leer más...
Si la noche tuviera lengua, hablarÃa con la voz de Elvira en la penumbra, arrastrando las sÃlabas como si intentara devorar la distancia que la separaba del lÃmite de sus propios dÃas. Porque la noche, esa noche, no era sino una losa bajo la que Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo habÃa salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordÃa, pero algo lo de Leer más...
A cada rincón de la ciudad, la penumbra le cuelga un disfraz especÃfico. No es la oscuridad simple: es esa sombra espesa, con la cola infecta de mugre, que solo el centro sabe extender porque aquà el dÃa y la noche parecen un solo y largo pasillo Leer más...
El sol de septiembre caÃa con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun asÃ, el calor persistÃa; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
Eran los dÃas oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
Copyrights © 2025 Miedoyhorror.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustarÃa que lo valorases para que asà otros lectores vean los relatos más interesantes.
