Dicen que en el barrio de la Ribera, las noches se doblan sobre sí mismas y repiten secretos que nadie debería oír. Los faroles asombran sombras en el empedrado y detrás de cada esquina puede acechar un beso o un cuchillo. Catalina amaba esa inq...
El sonido era, al principio, solo un rumor distante más allá de los cristales. Un roce, suave y metódico, de algo vivo contra el vidrio, rasgando las horas de la madrugada en un laboratorio abandonado donde nadie tenía derecho a escuchar nada. Y...
No había logrado dormir más allá de unos mazazos de sueño tibio la última semana. Las ojeras que me recorrían los pómulos delataban las horas de insomnio que acarreaba, pero todavía eso estaba lejos de ser mi mayor problema. Ya no era un sec...
Sabía que algo andaba mal con la actualización de anoche, pero no podía evitar seguir el impulso de aceptar los términos y condiciones. Koji Suzuki: ese es mi nombre. Quizá el tuyo también haya estado en alguna base de datos, pues dudo ser el ...
Durante más de dos siglos, una vieja mansión se alzaba en la colina de Hinoedera, tan cerca de la ciudad que, desde la distancia, parecía inclinarse justo fuera del alcance de la civilización. La llamaban la Casa Ochiai, aunque nadie recordaba e...
El sonido del tenedor rozando el borde del plato subía corpulento hasta la lámpara, rebotaba contra el techo y descendía invisible para posarse en sus hombros como una segunda piel. Alicia masticaba con la mandíbula apretada. Los músculos, duro...
Cuando la ciudad se duerme, la violencia no descansa. Yo lo he visto. No soy un espectador. Soy parte de esa oscuridad que sale con la última bocanada de alcohol, con el vapor de los drenajes y el reflejo de los neones que se apagan en los charcos d...
El sonido del tren se desvaneció entre los recovecos de la noche, hasta volverse un simple sueño auditivo. Marta pisó el andén semivacío de Fushisaka, con la única compañía de un farol intermitente y un viento que parecía gemir en un idioma...
El silencio de los árboles está roto por el eco de una canción de moda, como un bisturí cortando la noche. Lucy, la de cabello azul eléctrico, golpea con el pie la lata vacía para marcar el ritmo. Está sentada sobre el capó del coche abandon...
Nada resultaba más imponente en la vieja Casita de los Bambini que la muñeca sentada en la estantería más alta, justo al fondo de la sala de juegos. La llaman "Marianna". Su vestido de encaje amarillento, deslavado por los años, tuvo alguna vez...
El viento soplaba fuerte esa noche, retorciendo los viejos sauces que custodiaban el descuidado sendero hacia la Mansión Morlock. Sarah Lowell, la recién nombrada institutriz, descendía del carruaje con el corazón agitado, sin saber que aquel in...
Era una ciudad como cualquier otra. Tal vez más grande, menos verde, más sucia. O quizás, vista desde el asfalto quemado de las avenidas desiertas, era sólo la suma de los miedos que la habitaban. Pero eso no importaba, porque lo cierto era que ...
El frío era de ese tipo que te penetra hasta el tuétano, aunque en el interior del departamento se suponía que debían estar a salvo. El ventilador oscilaba en la esquina y arrojaba un aliento gastado. En el centro del living, seis amigos dispers...
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Las casas parecen demasiado frágiles cuando los relámpagos dibujan sombras descomunales sobre sus tejados. No debí haber vuelto. Me repito esto desde el momento en que el tren se hundió en la bruma sobre el viejo Puente Fumai, acercándome ...
El mar parecía un espejo de ónix bajo el cielo sin luna. En sus profundidades, algo inmemorial aguardaba.
La embarcación, una goleta inglesa llamada Demeter, se encontraba varada cerca de la costa de Whitby después de un viaje infernal. Todas l...
El rumor comenzó como empiezan todos los rumores en la ciudad: alguien tiene un amigo, que conoce a una persona, que estuvo en un lugar donde no debía. El rumor era sobre El Estudio: no tenía nombre en la puerta, no tenía siquiera timbre, solo u...
Nunca quise ser recepcionista nocturno del Hotel Alhídrico, pero los trabajos se escasean en primavera en Kanazawa, y cuando la agencia me llamó, acepté sin preguntar. El dueño, un hombre bajo muy anciano de camisa almidonada, se limitó a desli...
Las historias sobre objetos malditos tienen una cualidad especial: no necesitan de grandes espectros o monstruos para incubar el miedo. Basta el roce con la rutina, el crujir de madera vieja, el último destello de sol atravesando una rendija para q...
Era la medianoche cuando Natsuki comenzó a sentir que la oscuridad detrás de los ventanales era más espesa que nunca, como si algún frío animal acechara fuera, presionando contra el cristal del piso catorce. Las luces del edificio, parpadeantes...
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El reloj de la sala marcaba las 2:44 de la madrugada cuando la primera voz le susurró al oído. Mario se había quedado dormido en el sillón de su deprimente apartamento de recién egresado, agotado tras un largo día de entrevistas laborales ...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
De vez en cuando, veo tu casa. Me hago el idiota, pero sigo mirando. Dejaste toldos viejos en las ventanas, y plumachos de gramíneas en el caminito de baldosas reventadas. El buzón gotea cartas del año pasado, los cristales revientan de bocados de Leer más...
La primera noticia llegó por el viento y murió en los píxeles de un nuevo video viral, entre risas y escepticismo: unas vacas aullando sin motivo en la neblina de la madrugada, un granjero que tiembla, la cámara se sacude y detrás de sus palabra Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal Leer más...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
En Willow Creek, la noche siempre llegaba demasiado temprano, como si el sol mismo tuviera miedo de quedarse. Los horrores aquí se ocultaban en el horizonte, flotando sobre los campos de maíz que ondulaban hasta perderse de vista. Los granos de pol Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...