I Hay cierta quietud en las iglesias desiertas que nunca me inspira paz. La muerte, disfrazada de devoción, descansa en bancos carcomidos, susurra en las baldosas y se suspende como incienso en el aire pesado que huele a cera muerta. Yo supe esto ...
Desde muy joven, aprendí que en la familia Hargreaves se evitaban ciertas habitaciones y que el ala este de la casa solo recibía limpieza superficial, rara vez ocupada por risas o voces. Mi madrina, la tía Eleanor, decía que la luz era mala en a...
Había pasado una semana desde que el Dr. Raymond atendió el funeral de su madre. Una semana durante la cual su mente flotaba en ese letargo amargo de aquellos que no hallan consuelo ni claridad en la despedida, sólo silencios que pesan más cuand...
Capítulo 1: El eco de los bloques El edificio se alzaba como un animal herido entre los escombros de un barrio demasiado antiguo para el recuerdo y demasiado joven para la historia. Sus ladrillos, hinchados de humedad, parecían palpitantes bajo la...
En la distancia, la mansión prodigiosa parecía más bien una mancha recortada contra la última claridad del cielo, una huella oscura de algo que se negaba a morir. Lady Sybil Crowther se detenía cada atardecer ante las ventanas polvorientas de s...
Había una vez un nombre, aunque al contarse ahora, parece una concesión innecesaria, una virtud que ya nadie conoce. Ernest Crook tenía apenas ese nombre y un abrigo raído de paño gris, abotonado con tantos parches como recuerdos. Deambulaba po...
El verano llegó tardío aquel año, y con él, un calor pegajoso y sofocante, de esos que hacen que hasta la madera de los viejos porches parezca jadear. La granja de los Harman se extendía en medio de los campos de maíz quemados por el sol y pas...
Permítanme advertirles: la noche siempre ha sido el dominio de lo invisible y lo impensado, y es únicamente el atrevimiento de unos pocos desafortunados lo que ha conducido a nombres puestos a horrores demasiado vastos para la breve mente humana. ...
El laboratorio estaba diseñado para autorrefrigerarse en caso de un fallo catastrófico. Era uno de esos lugares en que el aire parecía no pertenecer a ningún pulmón, donde la inquietud se pegaba a los poros más allá de la bata blanca o la pue...
Las casas de la calle Bullard, el último extremo del condado de Old Myers, se mantienen en pie a fuerza de secretos y herrumbres. Cuando el sol cae sobre sus techos bajos y sus ventanales, los ejes de las ventanas giran el aire espeso y dulzón, ta...
Hay casas cuyas puertas nunca deberían abrirse; otras lo fueron hace tanto tiempo que su verdadero dueño se diluyó, convirtiéndose en una obsesión apenas perceptible, colgada en los huesos húmedos de los muros. Estuve al tanto de esto mucho an...
Las rosas del jardín este despuntaban incluso en pleno invierno, tan vivas y tan rojas que parecían mojadas de sangre. Recuerdo que en la juventud de mi madre se decía que eran imposibles, que nada más en Blackthorn Hall crecían en las heladas,...
De modo que era otro domingo como cualquier otro en la vida minuciosa de Consuelo Serrano, la asistente nocturna del Santa Clara Tourist Hotel, cuando el recepcionista joven se presentó a la una de la mañana –esa hora sedienta y ominosa donde cu...
El rebaño de las sombras ululantes La primera noche, Elías soñó con el monolito. Lo vio surgir del barro negro más allá de la casa, entre la niebla de la ciénaga, altivo, esbelto, cubierto de grietas donde la sombra se agazapaba y respiraba....
La brisa del crepúsculo tejía sus dedos helados a través de las rendijas oxidadas de las jaulas. Cada una era más pequeña que la anterior, ese era el juego. Nadie recordaba quién fue el primero en entrar al santuario de las bestias, ni quién ...
Al principio, la niebla era densa como leche vertida y no traía consigo nada excepto silencio. A las cuatro de la madrugada, la mayoría de las criaturas despiertas en la instalacion solo habían conocido el laboratorio y la celda de observ...
El sendero de los insomnes puede hallarse en cualquier ciudad, pero solo en algunas entre las más antiguas, entre los ladrillos cubiertos de musgo y las puertas cerradas de los talleres, reposa la semilla de algo que debería haber sido olvidado y ...
Afuera sólo oía el viento, gimiendo entre las copas de los alerces, pero aquí dentro, en el corazón de la vieja casa de Winifred Lane, era la quietud la que gritaba. Una quietud expectante, casi física, que llenaba la garganta de Hugh de polvo ...
Las iglesias no dormían en Murter, el pueblo encajado entre colinas y robles centenarios en algún lugar perdido del noroeste. Cada noche, los campanarios erguían el cuello de piedra mucho después de que la última vela se apagara en las ventanas...
Las linternas parpadean sobre el sendero que cruza la arboleda, impredecible como el aliento entrecortado de los que las sostienen. En el aire flota la humedad de las jaras, el rumor de una promesa rota. Nadie va allí a esa hora, nadie cuerdo. Sin ...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
Siempre había sido un hombre de rutinas, de sistemas y metodologías finamente calibradas, el tipo de persona que podía trazar una línea recta en medio de un huracán. Pero para cuando el Dr. Alonso Rivera se dio cuenta de que algo estaba podrido Leer más...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
Si la noche tuviera lengua, hablaría con la voz de Elvira en la penumbra, arrastrando las sílabas como si intentara devorar la distancia que la separaba del límite de sus propios días. Porque la noche, esa noche, no era sino una losa bajo la que Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
A cada rincón de la ciudad, la penumbra le cuelga un disfraz específico. No es la oscuridad simple: es esa sombra espesa, con la cola infecta de mugre, que solo el centro sabe extender porque aquí el día y la noche parecen un solo y largo pasillo Leer más...
El sol de septiembre caía con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun así, el calor persistía; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
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