No todos los caminos llevan de regreso a casa. Hay senderos que se abren únicamente cuando el sol ha abandonado cualquier esperanza de retorno, y el aire se vuelve turbio como agua removida. Yo crecí en Carcaj, un rincón entre el pestilente río ...
*** La casa está vacía, como la hoja que, después de tanto trabajo y sangre, no ha contenido nunca una historia verdadera. No es una casa —no queda ninguna duda de ello—. Es un plató, estructura de tablones y fachada de cartón-piedra, con ...
--- La noche no era especialmente oscura. En la ciudad, la luminosidad nunca cesaba realmente, y para Jenny S. la luz mortecina que se filtraba por las persianas rotas del minúsculo apartamento ofrecía tan poca privacidad como consuelo. Trabajaba...
El cielo, hostil y hostigado por nubes de panza amoratada, presagiaba tormenta cuando Ismael la vio por primera vez, al pie de la lápida que nadie en el pueblo recordaba. Era la hija menor del médico, una silueta envuelta en dosel de luto y escarc...
Vuelvo a abrir los ojos. O más bien, los abro sobre los otros. Los que llevo puestos, incrustados en las cuencas gracias al arnés, y la niebla azul cobalto se filtra por la rejilla de visión nocturna. Me ruge el corazón, en sincronía con la not...
Ralston había aprendido, con la edad, a ignorar muchas cosas. La vibración insistente del refrigerador en el cuarto de al lado al filo de la medianoche. Los postes de luz que parpadeaban al paso de su autobús, como si calcularan su destino. La fat...
Aquella mañana de agosto, el mundo terminó a las siete y diecisiete minutos. No fue ni una ráfaga nuclear ni una calamidad climática, aunque hubo quienes —en los últimos minutos de cordura— rezaron por una tragedia más convencional. No. Cu...
Sobre el piano polvoriento reluce una garra humana. Es el único objeto sin mancha en esta mansión arruinada, donde la madera cruje con la presión de una nevada temprana y la chimenea arroja en sus brasas, intermitentes, ecos de conversaciones fan...
Cuando Elizabeth le abrió la puerta a Katia, era pleno invierno y el frío de la madrugada se aventuraba por el umbral, azotando el recibidor con un soplo glacial. Katia llevaba puestas unas gafas demasiado oscuras para la hora y el clima, pero fue...
En la radio de la patrulla, la voz del operador crepitó a través del estático, cortando el silencio sofocante de la madrugada. “Unidad 67, acuda al 1285 de la Avenida Crane, posible intruso, propietario ausente. Precaución: llamada anónima, s...
La casa en la colina de Alder lleva décadas en pie, altanera, pese a los mapas que la ignoran y los vecinos que cruzan la calle al pasar frente a sus muros agrietados. Nadie, excepto los niños, se atreve a hablar de ella. Nadie, salvo Tomás. El ...
Tengo que advertirte: la casa en la que viví durante seis años existe, aunque sus líneas ya no se distingan en este mundo. Es un bosque de piedra y madera que me dejó cicatrices, y aunque dudé mucho en escribir sobre lo que sucedió, la noche q...
El grito del despertador desgarró la madrugada como una uña sobre cristal. Daniel Calder abrió los ojos tan pronto la alarma chilló para luego mirar, sin comprender—ni desear hacerlo—el techo agrietado de su cuarto. Las grietas lo observaban...
Axel apaga el cigarrillo contra el hierro abollado de la vieja pasarela. El chasquido resuena en el silencio viscosa del complejo, rebotando entre tubos, mantas térmicas y paneles con óxido. Expo-gen, el nombre, es solo una ironía menor: un sitio...
Estoy acostado en una cama ajena. Mejor dicho, en el colchón de esponja con residuos de orina y sangre, apilado en el rincón más oscuro de la habitación que, por su hedor y humedad, bien podría ser una cueva más que un dormitorio. A través de...
Cuando empecé a trabajar en la granja Huxley, ya llevaba una temporada larga huyendo de cosas que no podría nombrar entre gente civilizada. Mi ex mujer decía que odiaba el campo y los animales, pero la verdad es que lo único que odio es quedarme...
Me llamo Ismael Contreras y, aunque en mi historial de vida figuro como antropólogo retirado, sé que en el fondo siempre he sido doblemente aquello que todos detesto: curioso e iluso. Mi doctorado lo corroboran diplomas polvorientos y los recuerdo...
La llamada llegó a las tres de la mañana, una hora delegada a los peores presagios. El sonido crudo y mecánico del teléfono sonó como un balazo en la oscuridad del estudio. Marcus, medio dormido y exhausto tras una semana de dieciocho horas dia...
La casa de Merrin está lejos de cualquier ciudad y todavía más lejos de cualquier noción de cordura. Quien mira demasiado tiempo al valle desde la galería de la planta de arriba, encuentra que la realidad traquetea como una persiana azotada por ...
Por debajo de la avenida principal del viejo Nueva Edimburgo, el viento arrastraba remolinos de hojas muertas y polen podrido contra los ventanales de la Mansión Galdamez. El edificio, alzado sobre el promontorio más antiguo de la región, yacía ...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
Siempre había sido un hombre de rutinas, de sistemas y metodologías finamente calibradas, el tipo de persona que podía trazar una línea recta en medio de un huracán. Pero para cuando el Dr. Alonso Rivera se dio cuenta de que algo estaba podrido Leer más...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
Si la noche tuviera lengua, hablaría con la voz de Elvira en la penumbra, arrastrando las sílabas como si intentara devorar la distancia que la separaba del límite de sus propios días. Porque la noche, esa noche, no era sino una losa bajo la que Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
A cada rincón de la ciudad, la penumbra le cuelga un disfraz específico. No es la oscuridad simple: es esa sombra espesa, con la cola infecta de mugre, que solo el centro sabe extender porque aquí el día y la noche parecen un solo y largo pasillo Leer más...
El sol de septiembre caía con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun así, el calor persistía; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
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