1. La decisión. La lluvia caía con ese ritmo insistente que parece frotar cada pensamiento contra la ventana, erosionando cualquier intento de olvidar. Tsukiko mantenía la vista fija en la línea difusa de la ciudad sobre el cristal empañado, co...
La tormenta apenas comenzaba a gestarse cuando Edith llegó a la Casa Oryon. Las nubes se habían arremolinado en la frontera del horizonte horas antes, como un presagio, una advertencia para quien supiera leer los signos en la maleza que flanqueaba ...
Había algo indescriptible en ese descenso al submundo. Cada noche, al abandonar la rutina despiadada de su oficina, Hajime doblaba la última esquina y emprendía el corto trayecto hacia la boca del metro Shin-Yoyogi, aunque en su mente ese trayecto...
El viento de las once de la noche susurraba contra las persianas del apartamento, y el zumbido de la nevera era el único sonido acompasado que Akira sentía en el pequeño comedor, fuera del tictac insistente del reloj en la pared. Había llegado de...
Comenzó en la boca seca del amanecer, cuando la ciudad seguía aún dormida bajo la lona opaca de la bruma. Rafael había avanzado entre las calles desiertas con una prisa parásita, su maletín apretado como si dentro hirviese todo el calor que el ...
«Las anomalías científicas aparecen cuando su búsqueda deja de ser por meros datos y se transforma en un anhelo, un deseo compulsivo de comprensión», solía decir el doctor Kenji Shimizu a quien quisiera oírlo. Sus colegas del Instituto Nacion...
La noche en Marrow Hollow era densa y húmeda como grasa vieja. Cuando el rumor llegó a los oídos inquietos de sus habitantes—el rumor de un circo que plantaba su carpa rojinegra en los baldíos a orillas del pantano—pocos se resistieron a la c...
El taxista se marchó apenas el motor refunfuñó en la garúa y las ruedas dejaron una estela en el empedrado. El edificio emergía de la niebla como si hubiesen querido borrarlo a medias. Mariana cerró su abrigo y bajó el último escalón. El por...
El carruaje avanzaba pesadamente por el sendero enlodado, jadeando como un animal anciano bajo el peso de la negrura. Era tarde; la luna apenas asomaba entre espesas nubes, y la niebla se alzaba del pantano, arrastrando consigo un hedor fétido de ma...
Fue a finales de octubre, cuando la niebla extendía largas zarpas pálidas por las calles de Sumida, que recibí una carta en el correo. Cosas como esa no solían inquietarme; era profesor de criminología y estaba acostumbrado a correspondencias in...
El reloj marcaba las 2:32 cuando Haruki descendió las últimas escaleras del metro, dejando atrás el zumbido escaso de la ciudad en una noche asfixiada de junio. La humedad era como un manto maligno, pegajoso. Solo un guardia de seguridad dormía e...
La noche se extendía, húmeda e insoportable, sobre el asfalto sombrío del distrito Sur de Ishisaki. Las farolas, aisladas y tenues, parecían devoradas por una negrura más profunda que la simple ausencia de luz. En ese silencio enrarecido resonab...
*** La puerta, era siempre la puerta. No el dilapidado papel tapiz con sus flores mustias, ni el ambiente rancio impregnado de sudor y orín y de esa cosa más oscura aún, que sólo los cuerpos arrastran consigo hasta los lugares como este. El Hot...
— Después de medianoche la lluvia cesaba, resintiendo las farolas incrustadas como dientes rotos en la carne del suburbio, y sólo quedaba el agua filosa sobre las aceras, lista para devolver el rostro de quien se acercara demasiado a su reflejo...
El sonido de los pasos lo precedía, pero era el rumor de la niebla lo que a Arthur le absorbía el alma. En su infancia la neblina significaba la promesa de un día perdido, de horas en las que debía ceñirse al calor de la casa con su madre, lejo...
Parte I He conocido lugares en los que la oscuridad respira. Un suspiro continuo y ronco, como si algo monstruoso se acurrucara en las paredes, esperando el momento justo para abalanzarse. Cuando desperté, supe con certeza que me encontraba en uno...
Era difícil decir a qué hora empezó todo realmente. El otoño temprano hacía imposible distinguir el anochecer de la madrugada—pues, a las tres de la mañana, las ventanas del edificio de apartamentos de la Calle Obreros del Telón se cubrían...
Fue en las primeras noches de octubre, cuando las hojas colgaban, aún rojas y amarillas en los álamos, antes de que la escarcha muerda hasta los huesos, que advertí cómo se preparaba la oscuridad para instalarse en mi vida. Recuerdo las noticias...
La cocina de mi madre era un santuario de luz marchita. Siempre recuerdo los atardeceres en los que el viento helado serpenteaba por la grieta debajo de la puerta, con ese peculiar silbido que me erizaba la piel, y mi madre de espaldas en la mesada,...
*** Hay una acera que nadie barre después de medianoche. Norberto, por ejemplo, lo había notado en la rutina: los restos de comida entre las grietas, las colillas y los chicles olvidados por el calor del día. Pero a nadie le importaba y tal vez ...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
Para cuando la furgoneta desvencijada de Colonia Maldita detuvo su marcha en el descuidado estacionamiento del Walmart de St. Ezekiel, la luna ya estaba alta y tres de los cuatro faroles del sector sur parpadeaban de forma siniestra, mechando la noc Leer más...
Siempre había sido un hombre de rutinas, de sistemas y metodologías finamente calibradas, el tipo de persona que podía trazar una línea recta en medio de un huracán. Pero para cuando el Dr. Alonso Rivera se dio cuenta de que algo estaba podrido Leer más...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
Si la noche tuviera lengua, hablaría con la voz de Elvira en la penumbra, arrastrando las sílabas como si intentara devorar la distancia que la separaba del límite de sus propios días. Porque la noche, esa noche, no era sino una losa bajo la que Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
A cada rincón de la ciudad, la penumbra le cuelga un disfraz específico. No es la oscuridad simple: es esa sombra espesa, con la cola infecta de mugre, que solo el centro sabe extender porque aquí el día y la noche parecen un solo y largo pasillo Leer más...
El sol de septiembre caía con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun así, el calor persistía; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Te despertaste con el zumbido, igual que anoche y la noche anterior. El zumbido iba metiéndose en tu nuca como una lengüecilla eléctrica, reconociendo los rincones donde la ansiedad duerme. Cuando abriste los ojos, no viste la celda que la adminis Leer más...
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