Capítulo 4: No hay salida
La niebla, que ya era casi una entidad propia en Valley Creek, ahora embalsamaba los sentidos y el tiempo; cada respiro de los sobrevivientes era un esfuerzo por apartar la parálisis, una lucha contra el ahogo de la histo...
Yo, Nathaniel Crowthorne, escribo estas palabras no para que sean leídas, sino para que sean encontradas después de mi desaparición inevitable. Hay, en la soledad de quien observa más allá del velo, una desesperanza que corrompe incluso la memo...
En un cuarto pequeño y asfixiante, donde la humedad se pega a la piel y la luz es una lengua temblorosa, Anahí ajusta la bata de papel azul, cruzando los brazos desnudos sobre su pecho. El zumbido de la máquina —ese motor que nunca descansa— ...
He aquí las páginas arrancadas del diario de Meredith Crane, halladas entre las cenizas húmedas de una hoguera, allá donde apenas la civilización permite el paso, y donde los oscuros árboles de Alder Pines rozan la línea del cielo…
**6 d...
El frío de la noche lo mordía aunque era verano. Nadie, ni siquiera los viejos que en otro tiempo faenaron junto a las piedras negras del puerto, se atrevía a caminar tan tarde por la costa de Dunwarren. Eran poco más de las dos de la madrugada ...
Nada hay tan horroroso como disfrutar de la cordura, respirar su aroma a costumbre mansa, caminar de su mano por los senderos de la vida y, de pronto, cómo un relámpago funesto, sentir su ausencia. Entonces, cuando uno se ve arrojado al abismo sie...
---
No recordaba realmente el nombre del tipo que le vendió el espejo. Ni la urgencia con que lo sacaron de la casa donde lo encontró, ni los detalles de la abuela que lo había poseído antes de... algo. No era importante. El espejo, aún envuel...
Confieso, caballero, que las líneas que trazo a la luz de este pobre candil no están exentas de la temblorosa inseguridad de quien no sabe ya a cuál de sus recuerdos poner fe. Desde hace mucho tiempo, he sentido desmoronarse los cimientos de mi p...
Capítulo 3: Ecos entre los árboles
La niebla que envolvía Valley Creek se había tragado ya la última silueta de la mansión Blackwell cuando Jenna, Barrett, Zoe, Marcus, Emily y Ryan se asomaron al jardín salvaje. El aire estaba impregnado del...
Tuvo que suceder una medianoche, porque nunca ocurre nada bueno cuando los relojes atraviesan la frontera entre el día y la nada. Esa noche, Camila regresó más tarde de lo que habría querido, pisando la acera agrietada de la Calle de la Sombra. ...
He aquí entonces la narración referida a oídos insomnes y plumas escépticas: La historia precisa de cómo la razón se acorraló en recintos de hierro y las glorietas vacías del espíritu cedieron ante la fría maquinaria que decreta el fin de ...
La primera vez que desperté dentro de un mismo día dos veces, fue en medio de la quietud punzante de mi dormitorio, con el sabor metálico de la sangre en la boca y mi reflejo parpadeando como una sombra detrás de mis párpados pesados. El reloj ...
El pasillo estaba iluminado con una luz azulada, casi quirúrgica. Se colaba en surcos verticales a través de paneles sellados, como si sólo pudieran transmitir claridad a través de minúsculas heridas. El edificio, históricamente una planta de ...
I
No hace frío en el pasillo pero las luces de neón escupen claridades escasas, inciertas, que tiñen los rostros de la fila de una palidez mórbida, un temblor ululante casi indistinguible de la agonía. Es lunes, o al menos eso sugiere el encor...
El primer día que fui al comedor social, mentí dos veces. A la voluntaria le dije que había perdido mi trabajo hacía apenas un mes, que esto era una mala racha, que pronto saldría de aquí. Ya sé que no se lo creyó, cómo se lo iba a creer si...
Desde hace tiempo, algo innombrable se esconde entre los surcos resecos de los maizales de Roque Mera. No apareció de golpe, como una herida abierta en la tierra, ni bajó con estrépito como tormenta, sino que creció lenta y subrepticiamente, com...
Capítulo 2: La máscara del cazador
Durante años, la leyenda de la mansión Blackwell había sido una sombra persistente entre los habitantes de Valley Creek, pero pocas noches se habían sentido tan densas, tan pesadas, como la que seguía al mac...
Aquí, en el norte de Maine, al borde de los bosques que se encrespan como olas heladas, hay campos que nadie recuerda, ni siquiera en las postales desvaídas de la tienda de Winters. Entre el pueblo y el olvido, persiste un caserón traicionero. Su...
I
Nunca vi nada comparable a la Capilla de San Arturio; y hasta hoy, casi cuatro décadas después, el mero recuerdo de sus muros tiznados es suficiente para helarme la sangre con una de esas náuseas de presagio funesto, lo cual ya sería suficien...
-----
El viento soplaba con violencia aquella tarde en Nueva Inglaterra, golpeando las vidrieras de la parroquia de San Mateo; un edificio gótico que, a pesar del paso de los siglos, había resistido el vaivén de las modas y el deterioro propio d...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
De vez en cuando, veo tu casa. Me hago el idiota, pero sigo mirando. Dejaste toldos viejos en las ventanas, y plumachos de gramíneas en el caminito de baldosas reventadas. El buzón gotea cartas del año pasado, los cristales revientan de bocados de Leer más...
La primera noticia llegó por el viento y murió en los píxeles de un nuevo video viral, entre risas y escepticismo: unas vacas aullando sin motivo en la neblina de la madrugada, un granjero que tiembla, la cámara se sacude y detrás de sus palabra Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal Leer más...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
En Willow Creek, la noche siempre llegaba demasiado temprano, como si el sol mismo tuviera miedo de quedarse. Los horrores aquí se ocultaban en el horizonte, flotando sobre los campos de maíz que ondulaban hasta perderse de vista. Los granos de pol Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...