El crepúsculo vestía la Casa del Álamo con una luz enferma y azulada, como si el cielo ya hubiese dejado de respirar, y en ese exánime instante, la casa se tragaba los últimos sonidos de la tarde. Desde la vejez de su fachada, los álamos eriza...
Si alguna vez has sido presa de la sensación —implacable pero fugaz— de no saber si estás despierto o soñando, comprenderás que la confusión entre una realidad y otra no es el mero tropiezo de una mente distraída, sino el primer paso hacia...
Aquel Walmart era exactamente el mismo que todos. Mientras las puertas automáticas se abrían a cada cliente, su aliento era succionado por el zumbido de los compresores en su techo y exhalado por los conductos de ventilación en los baños de empl...
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Lo primero que aprendimos fue a dejar de mirar el horizonte. Dicen que si lo haces un par de veces, tu mente puede empezar a funcionar sola, a escarbar patrones en la niebla, a buscar líneas donde no las hay. Pero en la Región, la vista enga...
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La casa siempre fue demasiado grande, aunque solo tuviera dos pisos y una buhardilla por la que ni siquiera el viento quería asomarse. Se elevaba allí, en el único claro del bosque, odiada por los árboles y rodeada de raíces que jamás se ...
La llamada vino a las dos y treinta y tres de la madrugada. Nora lo recordaría como una cifra inevitablemente terrible, pues la luz de la pantalla de su teléfono —casi verde, casi fúnebre en la oscuridad de su dormitorio— fue lo primero que b...
En el profundo y antiestético corazón de la ciudad de Londres, donde los arcos del tiempo crujen bajo el peso de una historia innombrable, existía un museo cuyo propietario, el señor Snaith, era célebre por su gusto por lo macabro y su carencia...
Cuando Beatriz Ferrer recibió el mensaje directo, al principio pensó que era una broma, quizás un intento torpe de promoción. Pero la cuenta no tenía foto ni publicaciones, sólo un nombre inquietante: Nyarlathotep_Lucidez, y una frase en la bi...
El olor del moho flotaba como una bruma densa en los corredores bajos de la casa. Mi padre solía decir que los olores son recuerdos esperando su momento para clavarse en el pecho; ahora, mientras descendía los peldaños carcomidos hacia el sótano...
El hombre vestido de rojo avergonzaba al crepúsculo cuando caminaba. El rojo era su obsesión y su signo: guantes de cuero, botas brillantes, chaqueta pesada, pantalones pitillo que destellaban como una herida. El casero del hostal pensó, a primer...
Estaba seguro de que nadie lo seguía. Así lo sentía, aunque la conciencia sea una sombra larga que siempre nos besa los talones, y el recuerdo, esa otra condena, nos sobreviva mucho después de que creamos haber escapado. Aquella mansión ruinosa...
A menudo, las noches en Cástulo rezuman una neblina tan espesa que el mundo parece reducirse a poco más que el aliento tibio en la distancia y el crujir de gravilla bajo los pasos. En la periferia del pueblo, detrás del polvoriento trabajo rutina...
No puedo precisar si el horror de mi experiencia comenzó antes de aquel amanecer nebuloso al que me refiero, o si mi espíritu ya llevaba tiempo titilando en la penumbra, como un insecto arrastrándose por la superficie de un estanque turbio. Me ll...
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La primera vez que arrastraron a alguien a mi sótano, yo tenía el corazón todavía intacto. Lo recuerdo porque aún me dolía pulsar en el pecho, aún sentía lo que los demás sentían en ese frío lugar al que nadie enmienda jamás: ni la...
El último tren a Gapsville pasaba cada noche a las once y diecisiete, aunque nadie en el pueblo recordaba haberlo visto. No era para menos: la vieja estación, una estructura que el moho confundía con la tierra misma y donde el tiempo parecía hab...
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A veces, John sentía que su vida estaba hecha de contraseñas: infinitas combinaciones de letras, números y símbolos que lo protegían, lo aislaban y, en definitiva, lo iban encerrando dentro de un círculo cada vez más estrecho. Pero la no...
No podría decir exactamente cuándo comenzó el terror en mi casa, pero puedo asegurar que no fue con relámpagos ni con gritos intempestivos, sino con el sonido más amable del mundo: el arrullo de una madre a su hijo antes de dormir. Si es que es...
La sala era más pequeña de lo que parecía en las fotos de la página de la agencia, pero eso era lo de menos. A Beatriz le temblaban los dedos al sacar la llave de la cartera, oyendo a su madre hablarle como un eco, “nunca dejes que vean que ti...
No existe explicación racional, pero algo se activó dentro de mí en ese instante preciso, entre el zumbido vascular que me acompaña desde mi niñez y el silbido distante de un tranvía. Soy consciente de que es inusual iniciar un relato presenta...
Cuando Marta llegó a la antigua casa de sus padres, no lo hizo por nostalgia ni por deber. A decir verdad, no tenía claro por qué aceptó aquella petición. Su madre le había telefoneado semanas atrás, susurrando el pedido como si temiera que l...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
De vez en cuando, veo tu casa. Me hago el idiota, pero sigo mirando. Dejaste toldos viejos en las ventanas, y plumachos de gramíneas en el caminito de baldosas reventadas. El buzón gotea cartas del año pasado, los cristales revientan de bocados de Leer más...
La primera noticia llegó por el viento y murió en los píxeles de un nuevo video viral, entre risas y escepticismo: unas vacas aullando sin motivo en la neblina de la madrugada, un granjero que tiembla, la cámara se sacude y detrás de sus palabra Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
Si deseas saber cómo empieza a pudrirse una vida, sólo tienes que detenerte en una escena insignificante: una ventana abierta a la noche, el brillo de las farolas recortando las figuras deformes de los árboles, y un hombre al otro lado del cristal Leer más...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
En Willow Creek, la noche siempre llegaba demasiado temprano, como si el sol mismo tuviera miedo de quedarse. Los horrores aquí se ocultaban en el horizonte, flotando sobre los campos de maíz que ondulaban hasta perderse de vista. Los granos de pol Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...