Cuando en su juventud visitaba la casa de su tía en las afueras de Rouen, Jean-Marie había aprendido a temer a los viejos. No a aquellos que veía en los bancos del parque o en las colinas, sino a uno específico, al que sólo los niños veían ar...
Se llamaba David, y hasta hace pocos meses era alguien ordinario; 42 años, algo de barba, ningún matrimonio y un trabajo anónimo de archivista en el Ayuntamiento de una ciudad portuaria. Tenía insomnio crónico desde hacía años, y la vida pare...
En el profundo y antiestético corazón de la ciudad de Londres, donde los arcos del tiempo crujen bajo el peso de una historia innombrable, existía un museo cuyo propietario, el señor Snaith, era célebre por su gusto por lo macabro y su carencia...
Cuando Beatriz Ferrer recibió el mensaje directo, al principio pensó que era una broma, quizás un intento torpe de promoción. Pero la cuenta no tenía foto ni publicaciones, sólo un nombre inquietante: Nyarlathotep_Lucidez, y una frase en la bi...
Yo, Nathaniel Crowthorne, escribo estas palabras no para que sean leídas, sino para que sean encontradas después de mi desaparición inevitable. Hay, en la soledad de quien observa más allá del velo, una desesperanza que corrompe incluso la memo...
El frío de la noche lo mordía aunque era verano. Nadie, ni siquiera los viejos que en otro tiempo faenaron junto a las piedras negras del puerto, se atrevía a caminar tan tarde por la costa de Dunwarren. Eran poco más de las dos de la madrugada ...
Me encuentro, al momento de escribir esta confesión—si así ha de llamársele a esta última actividad de mi memoria—habitante de dos mundos: el que ocupan mis manos y la carne y el que, invisible al ojo natural, ha crecido fiereza y forma dent...
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A veces, me gusta pensar que la soledad es un animal, algo con garras y dientes y ojos profundos, esperando agazapada en las esquinas donde la luz titila. Solo que ahora, la noche no tiene esquinas. Ahora, la soledad pasó a ser el aire mismo, ...
Mi llegada a la pequeña estación de Vieros, enclavada en una planicie rodeada de colinas desangeladas y bosques donde la noche parecía alojar siglos de secretos, no fue planificada. El tren, viejo y rezagado de toda prisa humana, se detuvo apenas...
Nunca había habido otra casa en la Ruta 31. Ni de niños, ni en tiempos de cosecha, ni siquiera cuando las lluvias torrenciales obligaban a todos a buscar nuevos caminos en el condado, jamás hubo otra estructura más que la desvencijada construcci...
Se dice, en estos tiempos de anhelos sin dios, que la ciencia es la nueva luz. Se adora la lógica fría y se esbozan fórmulas donde antes sólo había plegarias. Sin embargo, yo he vivido lo suficiente para atestiguar el naufragio de toda fe que n...
A Natalia la despertó el sonido agudo de la alarma del móvil, aunque estaba segura de que llevaba despierta horas. Algo en su piel le picaba, como si cada célula se hubiera rebelado durante la noche. Era la cuarta mañana consecutiva que no logra...
Mi travesía comenzó con un sueño. No uno de esos sueños turbios que la mente regurgita cuando los sentidos se emborrachan de cansancio, sino uno nítido, tan real que aún siento dentro de mis dientes el sabor a cobre frío y ácido terror. En e...
La sentí antes de verla. Esto lo sé, lo entiendo, ahora, pero esa noche—cuando Jenny me llamó llorando y yo, pese a nuestra reciente separación, fui a su departamento—no supe ponerle nombre. Un cambio en la temperatura, sí, pero ¿cuánto d...
Una vez, en la ya vergonzosamente lejana juventud de mi experiencia, me descubrí confinado en los callejones y encierros de una ciudad que, aun sin nombre aquí, dormía sobre su propio misterio como la tarántula en el hueco de un muro preñado de...
El hedor del sótano lleva meses royendo los cimientos de mi apartamento en Marrow Street. Me es imposible ignorarlo, pese a los desesperados intentos que hago cada noche por sellar las juntas con masilla, empaparlas en detergente o tapar el respira...
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Mi historia no empieza en la penumbra de una celda, ni en el rugido lejano del mar, aunque termina allí. Comienza al calor de una lámpara de mesa, cuando me llegaron los documentos de la herencia de mi tío abuelo, el lúgubre y olvidado pr...
Soy escritor. ¿Resultado de la voluntad o víctima de una obsesión? No sabría decirlo en la recámara viscosamente oscura de esta noche, mientras repito mi rutina maníaca de registrar cada sintomatología de la mente humana. El acto de volcar pa...
La noche se había estancado de forma anormal sobre la ciénaga, como una capa de alquitrán que la brisa no podía disolver. Sobre los charcos tibios se arrastraban reflejos de constelaciones moribundas, tan deshilachados como las esperanzas de qui...
El laboratorio se alzaba sobre la colina como una burla de metal y vidrio al paisaje fatigado del suburbio. Era un complejo de arquitectura áspera y opresiva, de donde a veces manaba un chorro de humo pálido o el bramido monstruoso de una máquina...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
El local había cerrado hacía más de tres horas cuando Alfredo terminó el segundo revelado. Había prometido a sí mismo que sería el último encargo comercial que aceptaría este mes y, por ello, maldijo en voz baja mientras las imágenes emergà Leer más...
Hubo un tiempo en que, al pasar junto al camposanto de Vilenca, los pájaros abandonaban el aire en bandadas, y hasta el más fornido de los leñadores apretaba el paso y los dientes, murmurando oraciones aprendidas de niños. El cementerio era mitad Leer más...
Te contaré un secreto imposible de olvidar, uno que no confesaría ni al cura más empático, ni al amante más fiel. No te lo digo en busca de redención, ni porque haya esperanza de no estar condenado: te lo cuento porque, literalmente, no hay nad Leer más...
Catherine Bishop despertó antes que el reloj repicara en el velador. Su marido dormía junto a ella, con la boca entreabierta y su respiración yendo y viniendo como un animal antiguo. La luz matinal aún no había pinchado la cortina, pero el cuart Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...