***** Segunda planta, pasillo central. Cuatro y veintisiete de la madrugada según el reloj digital encima de la estación de enfermería. Las luces frías, tenues por economía, fracturaban el silencio. Solo la respiración irregular de los monito...
Aquella tarde de octubre, cuando el sol era apenas una mancha rosácea tras nubes desgarradas, Jerónimo Basaldúa llegó a Mourncliffe. Había recorrido cientos de millas con la esperanza de encontrar en aquel pueblo costero remoto la soledad neces...
La lluvia caía callada, como quien se desliza entre las páginas de un grimorio olvidado, rozando los cristales polvorientos del sanatorio de Adramis con un compás sin vida. Los cipreses del jardín, oscuros y vetustos, se agolpaban en la penumbra...
Aquella noche caía como un telón pesado sobre el centro de la ciudad. Los escaparates lucían temblorosos tras las vidrieras empañadas, y la lluvia le confería al asfalto un brillo borroso, casi irreal. Era víspera de la gran Fiesta de la Luz, ...
El polvo que se alza al paso de los forasteros en pueblos anónimos tiene un olor peculiar; no a tierra, ni a muerte, sino a un suspenso impropio, como el eco de un llanto muy antiguo. Nada parecía distinguir a Bellacre de los demás parajes olvida...
Algunos proclaman que la ciencia ilumina las tinieblas. Pero basta adentrarse en el resplandor mortecino de sus laboratorios para advertir que la verdadera tiniebla carece de miedo al brillo del conocimiento, pues es del mismo resplandor de donde ma...
--- Estaba conmigo cuando descendimos. Aunque ni siquiera “descender” lo abarca: hay algo en la palabra que sugiere un final, un fondo alcanzable, y la sima de la que estoy hablando no termina donde nosotros terminamos. Baja más allá de lo qu...
Hasta el último momento, Carson había deseado creer que los peores rumores acerca del Club Liminal eran puro invento. Eso le hubiera bastado para seguir buscando emoción en los sótanos que vibraban a medianoche, pero la invitación sellada lo ha...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
El local había cerrado hacía más de tres horas cuando Alfredo terminó el segundo revelado. Había prometido a sí mismo que sería el último encargo comercial que aceptaría este mes y, por ello, maldijo en voz baja mientras las imágenes emergà Leer más...
Hubo un tiempo en que, al pasar junto al camposanto de Vilenca, los pájaros abandonaban el aire en bandadas, y hasta el más fornido de los leñadores apretaba el paso y los dientes, murmurando oraciones aprendidas de niños. El cementerio era mitad Leer más...
Te contaré un secreto imposible de olvidar, uno que no confesaría ni al cura más empático, ni al amante más fiel. No te lo digo en busca de redención, ni porque haya esperanza de no estar condenado: te lo cuento porque, literalmente, no hay nad Leer más...
Catherine Bishop despertó antes que el reloj repicara en el velador. Su marido dormía junto a ella, con la boca entreabierta y su respiración yendo y viniendo como un animal antiguo. La luz matinal aún no había pinchado la cortina, pero el cuart Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
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