Mientras escribo estas palabras, mis manos tiemblan y la sombra de la locura oscurece el rincón de esta pequeña habitación—convencido estoy de que no hay olvido, ni cordura, para quien contemple los eones que transcurren en los páramos inexplo...
Al atardecer, la casa-torre se cerró con un suave zumbido mecánico. Cada visagra, cada ventana, cada obturador de seguridad bajó a su sitio como si respondiera a una coreografía coreografiada siglos antes, no por un ser humano, sino por intelige...
No será sencillo encontrar la noche que comenzó este relato. Pude haberlo ubicado en los linderos de cualquier crepúsculo cansado, donde el alma se inclina con pereza al descanso, y el viento del bosque, con sus mil piernas y voces, penetra la ca...
I
No hay secreto tan celosamente guardado como aquel que se oculta bajo el disfraz de la incredulidad. Así reflexionaba, bajo la escasa luz de una lámpara de queroseno, sentado entre viejas bibliotecas y no menos vetustas manías, el Dr. Jonathan...
Desde la primera vez que las nieblas se alzaron sobre el lago Gris, supe que algo era distinto. Mi nombre es Warren Lynd, y aunque mi labor como topógrafo me ha llevado por parajes extraños y aun peligrosos, nunca habría sospechado que aquel brev...
Había una vez un nombre, aunque al contarse ahora, parece una concesión innecesaria, una virtud que ya nadie conoce. Ernest Crook tenía apenas ese nombre y un abrigo raído de paño gris, abotonado con tantos parches como recuerdos. Deambulaba po...
Permítanme advertirles: la noche siempre ha sido el dominio de lo invisible y lo impensado, y es únicamente el atrevimiento de unos pocos desafortunados lo que ha conducido a nombres puestos a horrores demasiado vastos para la breve mente humana. ...
El laboratorio estaba diseñado para autorrefrigerarse en caso de un fallo catastrófico. Era uno de esos lugares en que el aire parecía no pertenecer a ningún pulmón, donde la inquietud se pegaba a los poros más allá de la bata blanca o la pue...
El rebaño de las sombras ululantes
La primera noche, Elías soñó con el monolito. Lo vio surgir del barro negro más allá de la casa, entre la niebla de la ciénaga, altivo, esbelto, cubierto de grietas donde la sombra se agazapaba y respiraba....
El sendero de los insomnes puede hallarse en cualquier ciudad, pero solo en algunas entre las más antiguas, entre los ladrillos cubiertos de musgo y las puertas cerradas de los talleres, reposa la semilla de algo que debería haber sido olvidado y ...
Mi abuelo murió tres veces.
La primera, cuando el fémur escupió astillas al caer de la escalera que lleva al desván. La segunda, cuando los tubos le robaron el aliento en la UCI. Y la última, mucho después de que lo enterráramos bajo la enci...
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El manual llegó una mañana, envuelto en papel encerado, dirigido solo por un nombre que ya no reconocía como mío aunque figuraba en el buzón: Kazuki Matsumae. Ningún remitente, ningún estampado, solo las letras a bolígrafo azul, temblo...
La primera vez que abrí mis ojos en ese lugar, no sentí miedo. Había algo reconfortante en la penumbra dorada que me envolvía, tibia, hinchada como una placenta traslúcida. El olor era familiar, mezcla de humedad, leche rancia y tierra. No sabÃ...
Me llamo Reina Mizuno y soy la responsable esta noche del centro de atención a emergencias en el área 1 de Suginami, Tokio. La lluvia golpea contra los ventanales de la sala como si quisiera advertirme de algo, y los manchones resplandecientes de ...
Mi hermana y yo fuimos las últimas en salir del hospital psiquiátrico que fue, hasta esa noche, el único mundo que conocimos. No teníamos nombre, aunque nos llamaban Asa y Yu, con esa lengua suave de los habitantes del viejo distrito de I—el b...
Aquella noche, la niebla se enroscaba en el asfalto como un animal dormido. Mientras el Honda Fit avanzaba por la carretera secundaria, el rugido del motor apenas era suficiente para romper el tapiz de silencio que parecía envolverlo todo a cuarent...
Halloween nunca había sido una fiesta relevante en Dunbridge, Massachusetts. En la ciudad vieja, de piedras musgosas, árboles retorcidos y un silencio tan denso como la neblina del puerto cercano, lo más aterrador en la fecha era el vaho que salÃ...
La primera noche en que fui a dormir a mi nueva casa, tuve un sueño tan nítido que me desperté cubierto de sudor, agitado, sin distinguir aún la frontera entre la vigilia y la ola oscura que había lamido mi mente. La casa antigua me recibió co...
La primera vez que Martha Linde escuchó aquel sonido, apenas si lo distinguió de los ruidos nocturnos de la granja. Era octubre, y la temperatura descendía de golpe en cuanto el Sol se enterraba tras la línea de espacios infinitos que rodeaba su...
Cuando acepté el puesto como investigador principal en el Laboratorio Kronos, pensé que había tocado el techo de mi carrera. Veinte años modelando algoritmos genéticos, escribiendo sobre inteligencia emergente, entrevistado por revistas exquisi...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
El local había cerrado hacía más de tres horas cuando Alfredo terminó el segundo revelado. Había prometido a sí mismo que sería el último encargo comercial que aceptaría este mes y, por ello, maldijo en voz baja mientras las imágenes emergà Leer más...
Hubo un tiempo en que, al pasar junto al camposanto de Vilenca, los pájaros abandonaban el aire en bandadas, y hasta el más fornido de los leñadores apretaba el paso y los dientes, murmurando oraciones aprendidas de niños. El cementerio era mitad Leer más...
Te contaré un secreto imposible de olvidar, uno que no confesaría ni al cura más empático, ni al amante más fiel. No te lo digo en busca de redención, ni porque haya esperanza de no estar condenado: te lo cuento porque, literalmente, no hay nad Leer más...
Catherine Bishop despertó antes que el reloj repicara en el velador. Su marido dormía junto a ella, con la boca entreabierta y su respiración yendo y viniendo como un animal antiguo. La luz matinal aún no había pinchado la cortina, pero el cuart Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...