Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu...
Catherine Bishop despertó antes que el reloj repicara en el velador. Su marido dormía junto a ella, con la boca entreabierta y su respiración yendo y viniendo como un animal antiguo. La luz matinal aún no había pinchado la cortina, pero el cuart...
Terry Malloy detuvo el camión al pie de la loma. Había sentido el motor protestar desde hacía un kilómetro y el olor a aceite quemado llenaba el habitáculo, encima del tufo persistente a tabaco barato. Afuera, la niebla tenía ese color sucio tÃ...
Te contaré un secreto imposible de olvidar, uno que no confesaría ni al cura más empático, ni al amante más fiel. No te lo digo en busca de redención, ni porque haya esperanza de no estar condenado: te lo cuento porque, literalmente, no hay nad...
Hubo un tiempo en que, al pasar junto al camposanto de Vilenca, los pájaros abandonaban el aire en bandadas, y hasta el más fornido de los leñadores apretaba el paso y los dientes, murmurando oraciones aprendidas de niños. El cementerio era mitad...
El local había cerrado hacía más de tres horas cuando Alfredo terminó el segundo revelado. Había prometido a sí mismo que sería el último encargo comercial que aceptaría este mes y, por ello, maldijo en voz baja mientras las imágenes emergÃ...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena...
El frío madrugador de la ciudad hacía vibrar el volante bajo las manos de Tomás. Llevaba casi siete horas al volante, pero su vieja Corolla, encaramada al borde de la obsolescencia y los nuevos estándares de radiotaxis, lo necesitaba tanto como Ã...
Había algo indescriptible en ese descenso al submundo. Cada noche, al abandonar la rutina despiadada de su oficina, Hajime doblaba la última esquina y emprendía el corto trayecto hacia la boca del metro Shin-Yoyogi, aunque en su mente ese trayecto...
Comenzó en la boca seca del amanecer, cuando la ciudad seguía aún dormida bajo la lona opaca de la bruma. Rafael había avanzado entre las calles desiertas con una prisa parásita, su maletín apretado como si dentro hirviese todo el calor que el ...
«Las anomalías científicas aparecen cuando su búsqueda deja de ser por meros datos y se transforma en un anhelo, un deseo compulsivo de comprensión», solía decir el doctor Kenji Shimizu a quien quisiera oírlo. Sus colegas del Instituto Nacion...
El reloj marcaba las 2:32 cuando Haruki descendió las últimas escaleras del metro, dejando atrás el zumbido escaso de la ciudad en una noche asfixiada de junio. La humedad era como un manto maligno, pegajoso. Solo un guardia de seguridad dormía e...
En la radio de la patrulla, la voz del operador crepitó a través del estático, cortando el silencio sofocante de la madrugada. “Unidad 67, acuda al 1285 de la Avenida Crane, posible intruso, propietario ausente. Precaución: llamada anónima, s...
A veces, al dormirte, entras en ese lugar intermedio en el que los sueños no son sueños, pero tampoco recuerdos. A veces, hay voces: “Ven”, te susurran, “toca, desliza, conecta…” Demasiado real, demasiado familiar. Pero ahora, cuando me ...
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Había que cruzar casi veinte kilómetros de bosque para llegar a la cabaña. Justo donde la civilización se volvía susurro, donde las copas de los píceas y abetos pesaban como un océano sobre las peñas y la turba. No me importaba aquel ai...
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El Dr. Iván Exequiel jugaba a ser el dios menor de su laboratorio. De noche era cuando la voz de la ciencia susurraba en los tubos de ensayo relucientes, calentando capilares y sueños. Las paredes cubiertas de pizarras exhibían como cicatric...
La última vez que vi volar a Murphy, las nubes hervían sobre el horizonte, rojas como cicatrices antiguas. El doctor Swann revisaba el instrumental – sus nudillos grises, hendidos de fatiga, sobresalían de la inacabable serie de réplicas de su...
Las primeras brisas de noviembre solían traer consigo un frío avieso, un cuchillo sutil que desgarraba el resguardo de las casas del pequeño pueblo de Belmonte. Las gentes se recogían temprano, los faroles temblaban en la niebla húmeda, y la no...
Nunca quise ser recepcionista nocturno del Hotel Alhídrico, pero los trabajos se escasean en primavera en Kanazawa, y cuando la agencia me llamó, acepté sin preguntar. El dueño, un hombre bajo muy anciano de camisa almidonada, se limitó a desli...
Debo empezar este relato con una disculpa a la lucidez. No pretendo que quien lo lea conserve intacta la entereza con la que lo empezó: he pagado el tributo más intolerable a la bruma de lo imposible. Si el horror es el desciframiento de símbolos...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...
El local había cerrado hacía más de tres horas cuando Alfredo terminó el segundo revelado. Había prometido a sí mismo que sería el último encargo comercial que aceptaría este mes y, por ello, maldijo en voz baja mientras las imágenes emergà Leer más...
Hubo un tiempo en que, al pasar junto al camposanto de Vilenca, los pájaros abandonaban el aire en bandadas, y hasta el más fornido de los leñadores apretaba el paso y los dientes, murmurando oraciones aprendidas de niños. El cementerio era mitad Leer más...
Te contaré un secreto imposible de olvidar, uno que no confesaría ni al cura más empático, ni al amante más fiel. No te lo digo en busca de redención, ni porque haya esperanza de no estar condenado: te lo cuento porque, literalmente, no hay nad Leer más...
Catherine Bishop despertó antes que el reloj repicara en el velador. Su marido dormía junto a ella, con la boca entreabierta y su respiración yendo y viniendo como un animal antiguo. La luz matinal aún no había pinchado la cortina, pero el cuart Leer más...
Había lluvias de verano que eran suaves, arrulladoras, como un manta húmeda que te cubre mientras duermes. Pero la lluvia que aquella tarde cubría el lago Helmsley era una criatura distinta: fría, densa, una caída de agua salada, infatigable, qu Leer más...