Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena...
El frío madrugador de la ciudad hacía vibrar el volante bajo las manos de Tomás. Llevaba casi siete horas al volante, pero su vieja Corolla, encaramada al borde de la obsolescencia y los nuevos estándares de radiotaxis, lo necesitaba tanto como ...
Había algo indescriptible en ese descenso al submundo. Cada noche, al abandonar la rutina despiadada de su oficina, Hajime doblaba la última esquina y emprendía el corto trayecto hacia la boca del metro Shin-Yoyogi, aunque en su mente ese trayecto...
Comenzó en la boca seca del amanecer, cuando la ciudad seguía aún dormida bajo la lona opaca de la bruma. Rafael había avanzado entre las calles desiertas con una prisa parásita, su maletín apretado como si dentro hirviese todo el calor que el ...
«Las anomalías científicas aparecen cuando su búsqueda deja de ser por meros datos y se transforma en un anhelo, un deseo compulsivo de comprensión», solía decir el doctor Kenji Shimizu a quien quisiera oírlo. Sus colegas del Instituto Nacion...
El reloj marcaba las 2:32 cuando Haruki descendió las últimas escaleras del metro, dejando atrás el zumbido escaso de la ciudad en una noche asfixiada de junio. La humedad era como un manto maligno, pegajoso. Solo un guardia de seguridad dormía e...
En la radio de la patrulla, la voz del operador crepitó a través del estático, cortando el silencio sofocante de la madrugada. “Unidad 67, acuda al 1285 de la Avenida Crane, posible intruso, propietario ausente. Precaución: llamada anónima, s...
A veces, al dormirte, entras en ese lugar intermedio en el que los sueños no son sueños, pero tampoco recuerdos. A veces, hay voces: “Ven”, te susurran, “toca, desliza, conecta…” Demasiado real, demasiado familiar. Pero ahora, cuando me ...
--- Había que cruzar casi veinte kilómetros de bosque para llegar a la cabaña. Justo donde la civilización se volvía susurro, donde las copas de los píceas y abetos pesaban como un océano sobre las peñas y la turba. No me importaba aquel ai...
*** El Dr. Iván Exequiel jugaba a ser el dios menor de su laboratorio. De noche era cuando la voz de la ciencia susurraba en los tubos de ensayo relucientes, calentando capilares y sueños. Las paredes cubiertas de pizarras exhibían como cicatric...
La última vez que vi volar a Murphy, las nubes hervían sobre el horizonte, rojas como cicatrices antiguas. El doctor Swann revisaba el instrumental – sus nudillos grises, hendidos de fatiga, sobresalían de la inacabable serie de réplicas de su...
Las primeras brisas de noviembre solían traer consigo un frío avieso, un cuchillo sutil que desgarraba el resguardo de las casas del pequeño pueblo de Belmonte. Las gentes se recogían temprano, los faroles temblaban en la niebla húmeda, y la no...
Nunca quise ser recepcionista nocturno del Hotel Alhídrico, pero los trabajos se escasean en primavera en Kanazawa, y cuando la agencia me llamó, acepté sin preguntar. El dueño, un hombre bajo muy anciano de camisa almidonada, se limitó a desli...
Debo empezar este relato con una disculpa a la lucidez. No pretendo que quien lo lea conserve intacta la entereza con la que lo empezó: he pagado el tributo más intolerable a la bruma de lo imposible. Si el horror es el desciframiento de símbolos...
Mientras escribo estas palabras, mis manos tiemblan y la sombra de la locura oscurece el rincón de esta pequeña habitación—convencido estoy de que no hay olvido, ni cordura, para quien contemple los eones que transcurren en los páramos inexplo...
Al atardecer, la casa-torre se cerró con un suave zumbido mecánico. Cada visagra, cada ventana, cada obturador de seguridad bajó a su sitio como si respondiera a una coreografía coreografiada siglos antes, no por un ser humano, sino por intelige...
No será sencillo encontrar la noche que comenzó este relato. Pude haberlo ubicado en los linderos de cualquier crepúsculo cansado, donde el alma se inclina con pereza al descanso, y el viento del bosque, con sus mil piernas y voces, penetra la ca...
I No hay secreto tan celosamente guardado como aquel que se oculta bajo el disfraz de la incredulidad. Así reflexionaba, bajo la escasa luz de una lámpara de queroseno, sentado entre viejas bibliotecas y no menos vetustas manías, el Dr. Jonathan...
Desde la primera vez que las nieblas se alzaron sobre el lago Gris, supe que algo era distinto. Mi nombre es Warren Lynd, y aunque mi labor como topógrafo me ha llevado por parajes extraños y aun peligrosos, nunca habría sospechado que aquel brev...
Había una vez un nombre, aunque al contarse ahora, parece una concesión innecesaria, una virtud que ya nadie conoce. Ernest Crook tenía apenas ese nombre y un abrigo raído de paño gris, abotonado con tantos parches como recuerdos. Deambulaba po...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
Descendí a la ciudad de las almas dormidas al mediodía, cuando el sol parece empujar todo a retirarse hacia sus propias cavernas. Era jueves, y aún no sabía – en esos tramos de luz y pesadez – que la línea entre la misericordia y la condena Leer más...
El reloj marcaba las 2:32 cuando Haruki descendió las últimas escaleras del metro, dejando atrás el zumbido escaso de la ciudad en una noche asfixiada de junio. La humedad era como un manto maligno, pegajoso. Solo un guardia de seguridad dormía e Leer más...
«Las anomalías científicas aparecen cuando su búsqueda deja de ser por meros datos y se transforma en un anhelo, un deseo compulsivo de comprensión», solía decir el doctor Kenji Shimizu a quien quisiera oírlo. Sus colegas del Instituto Nacion Leer más...
Había algo indescriptible en ese descenso al submundo. Cada noche, al abandonar la rutina despiadada de su oficina, Hajime doblaba la última esquina y emprendía el corto trayecto hacia la boca del metro Shin-Yoyogi, aunque en su mente ese trayecto Leer más...
El frío madrugador de la ciudad hacía vibrar el volante bajo las manos de Tomás. Llevaba casi siete horas al volante, pero su vieja Corolla, encaramada al borde de la obsolescencia y los nuevos estándares de radiotaxis, lo necesitaba tanto como Leer más...
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