Las campanas resonaban como uñas rallando en la médula de la noche, colgando de la vieja iglesia baptista en Cypress Hill. La tormenta recorría los campos de algodón, desnudando los tallos, arrojando golpes contra la casucha de madera, donde cad...
Ya entrada la tarde, cuando el calor pierde toda vergüenza y el aire se espesa como jarabe, el olor a tierra mojada y madera podrida empieza a treparse por los poros de la piel. Sabine camina sola por el camino de grava que va a la casa vieja, la c...
La niebla, tan densa, parecía posarse con un propósito, envolviendo la mansión de los Valverde como un sudario húmedo. A esa hora, cuando el último carruaje debía haber abandonado la calzada de piedras, Ramiro, el restaurador de vitrales, subi...
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El edificio Barker era más hueso que piedra bajo la luz gris; no importaba si era junio, octubre o enero, el sol siempre parecía enfermo aquí. Cassie jamás lo había notado durante sus visitas, porque nadie ve la piel muerta de sus pariente...
Nadie recorre las largas avenidas de Westhollow Manor una vez que la noche cuelga sus pesados cortinajes en las ventanas y un velo de ceniza cubre el parque. Sin embargo, fue precisamente entre esas horas melancólicas, cuando los relojes callan y l...
Inventario de Sombras Residuales
Las Sonrisas que Nunca Descansan
Relato:
Las puertas automáticas, marcadas con salpicaduras de lodo seco y anuncios desvaídos de rebajas, se abrieron ante mí con el jadeo susurrante de una boca ansiosa. Ignoré e...
En la mansión de los Cartwright, la noche había caído como un sudario. Las lámparas de gas titilaban en los corredores, reflejando sobre las paredes altas las sombras danzantes de los retratos familiares, cuyos ojos parecían seguir a toda figur...
Como acostumbra la luna a terciar entre las copas del parque, la mansión de los Hérvaux parecía más una isla embrujada que una construcción humana. Eran las once de la noche cuando Élise traspasó el umbral con la intención de no volver a mir...
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Hay quienes dicen que la muerte llega con el frío, y que, al sur del río Yazoo, el verano es su único avaro centinela. En Red Hollow, Mississippi, sin embargo, las noches húmedas y fatuas hacen su propia oferta a la Parca, abriendo las cost...
La lluvia caía con una constancia plúmbea sobre la ciudad dormida, como si el cielo quisiera borrar a golpes de agua cada sucia huella humana. El tren de la una y cuarenta y cinco llegaba siempre a tiempo; era el tren de los insomnes, de los que e...
El carruaje saltó al bache con un sobresalto metálico, y los vidrios vibraron. Afuera, los largos y arrugados campos de la campiña inglesa yacían empapados en una niebla maliciosa que parecía arrastrarse por la tierra. El cochero, invisible tra...
Las sombras caían como un terciopelo carmesí sobre los muros devastados del Priorato de Dunham. No quedaba monje alguno en sus estancias, más el eco de sus oraciones —no menos espectrales— aún reptaba, con fauces abiertas, entre los restos s...
La primera bruma de la noche se arremolinaba como dedos grises en el jardín de Mortlake Hall, insinuando formas y figuras imposibles a quien fuera suficientemente crédulo –o condenado– como para prestarles su atención. Los muros, vestidos con...
De día, el corredor de Magnolia Lane tenía un tacto de desidia, como si hasta el polvo tuviera años de antigüedad y el calor no fuera el del verano ni el del infierno, sino el de un cuerpo enfermo al que nadie cuida. A ambos lados del sendero, m...
Cuando la señora Saito murió, su hijo Yukio se mudó solo a la casa familiar, a los veintisiete años. La propiedad era uno de esos errores arquitectónicos de los suburbios de Saitama: una amalgama de añadidos sucesivos, pasillos largos, habitac...
Frente a la mole ennegrecida de la mansión Henley, los caballos se negaban a avanzar. Salomón, el cochero, maldecía en voz baja mientras el trabajador del establo intentaba azuzar a las bestias con una fusta que apenas ocultaba su propio miedo. H...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
Era el año de nuestro Señor 1847, y las colinas del norte de York se vestían con el riguroso luto de la lluvia cuando arribé a la mansión Baringer. Lo hice como aguijoneado por un destino irremisible: mi carta de invitación —lacrada con el se Leer más...
La casa rezumaba sudor. El calor era denso, sólido: una sábana húmeda a la que nadie daba la vuelta, pegada a las paredes y a las mantas, arrugada entre los pliegues del tiempo muerto. Laura se aferraba a su taza de café, el borde humeante en vez Leer más...
Esa primavera, Pastor Creek estaba asomada a una sequía seca como la palma de una viuda. El río traía los cadáveres de los días envueltos en algas y todos, incluso el viejo Durham, sentían que el sur tejía lentamente un sudario. En esos días Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...