I
Hay cierta quietud en las iglesias desiertas que nunca me inspira paz. La muerte, disfrazada de devoción, descansa en bancos carcomidos, susurra en las baldosas y se suspende como incienso en el aire pesado que huele a cera muerta. Yo supe esto ...
De modo que era otro domingo como cualquier otro en la vida minuciosa de Consuelo Serrano, la asistente nocturna del Santa Clara Tourist Hotel, cuando el recepcionista joven se presentó a la una de la mañana –esa hora sedienta y ominosa donde cu...
Las iglesias no dormían en Murter, el pueblo encajado entre colinas y robles centenarios en algún lugar perdido del noroeste. Cada noche, los campanarios erguían el cuello de piedra mucho después de que la última vela se apagara en las ventanas...
Nadie cree hoy historias como la mía. No podría culparlos; en tiempos de pantallas de cristal y relojes digitales, el concepto mismo del tiempo se ha vuelto una abstracción domesticada, servida cada día en bandejas de píxeles brillantes. Pero e...
Las luces nunca deberían parpadear tantas veces en un vestíbulo a las tres de la madrugada, especialmente en hoteles vacíos como el Wyndham Crest. Pero en la noche en que Alexis Fern se presentó arrastrando su maleta empolvada, el aura misma del...
13 de abril, 1989
Papá otra vez no fue a la iglesia el domingo. Mamá dijo que no debíamos preguntarle nada. Es esa época extraña otra vez, la de las lágrimas en el desayuno y el olor a vinagre caliente por toda la casa. Pero encontré la caja...
***
La noche era demasiado silenciosa. En la casa tradicional al margen de una de las estrechas y húmedas callejuelas de Shimokitazawa, los ruidos de la ciudad parecían ahogados por el grueso papel de arroz de las paredes exteriores. Afuera, la l...
La plaza se encontraba desierta bajo la niebla, y los faroles temblaban como si alguien susurrara vientos helados directamente en sus llamas. Minako apretó el abrigo sobre su pecho, esperando que la soledad la protegiera más que la multitud. El me...
La casa tenía el aire de aquellas cosas abandonadas no por la acción del tiempo, sino por el miedo. Itziar lo notó apenas cruzó la puertecilla chirriante: ese frío mineral que se desliza por la piel aun en pleno agosto. Estaba huyendo, sí, per...
Nunca pude precisar si aquel quejido provenía de la casa contigua o de algún rincón invisible del propio pasillo. Algunas noches lo oía ya desde la calle, temblando en el aire, adherido al moho de los muros y al rumor de la brisa. Era un sonido ...
***
El padre Roque llegaba con la sotana enlutada por el polvo del camino, ocultando en su impavidez la sospecha de que jamás debió responder a la carta. Había partidos antes del alba, poseído por la inquietud, siguiendo la indicación con el n...
Cuando Josephine recibió la carta, aún no habían comenzado los días torcidos de noviembre, y la bruma solo era una promesa lejana. Sin embargo, al leer la caligrafía curvada y oscura de su tía Augusta, sintió como si una ráfaga helada hubier...
Oyó el goteo por primera vez la noche del 28 de octubre, cuando Rebeca Sandmann estaba revisando unos documentos del archivo municipal en su estudio alquilado de la calle Mälzergasse. Era inequívocamente agua, pero no llovía: las cañerías en l...
El Testimonio de Willoughby Hatch
Cuando el joven señor Vesper me preguntó si sería posible realizar una investigación en la capilla privada de Fearnley Hall, nunca imaginé que, en ese húmedo septiembre de 1912, la rutina de mi cargo como bib...
*
La vieja casa de los Milton se yergue, un poco desganada, por encima del pueblo, al final de una callecita de tierra que sólo los viejos del lugar saben recitar de memoria. Las ventanas miran al norte, marchitas, y sólo los niños, atreviéndos...
El último tren a Gapsville pasaba cada noche a las once y diecisiete, aunque nadie en el pueblo recordaba haberlo visto. No era para menos: la vieja estación, una estructura que el moho confundía con la tierra misma y donde el tiempo parecía hab...
La sala era más pequeña de lo que parecía en las fotos de la página de la agencia, pero eso era lo de menos. A Beatriz le temblaban los dedos al sacar la llave de la cartera, oyendo a su madre hablarle como un eco, “nunca dejes que vean que ti...
He aquí las páginas arrancadas del diario de Meredith Crane, halladas entre las cenizas húmedas de una hoguera, allá donde apenas la civilización permite el paso, y donde los oscuros árboles de Alder Pines rozan la línea del cielo…
**6 d...
---
No recordaba realmente el nombre del tipo que le vendió el espejo. Ni la urgencia con que lo sacaron de la casa donde lo encontró, ni los detalles de la abuela que lo había poseído antes de... algo. No era importante. El espejo, aún envuel...
I
Nunca vi nada comparable a la Capilla de San Arturio; y hasta hoy, casi cuatro décadas después, el mero recuerdo de sus muros tiznados es suficiente para helarme la sangre con una de esas náuseas de presagio funesto, lo cual ya sería suficien...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Hay una manera en que la muerte se arrastra, como musgo, por los limones podridos de la comarca. No es la peste. No es el hambre de costumbre. Algo en el aire cambia cuando la luna se pone a mirar, gorda, desbordada de un rojo impensable, y el viento Leer más...
A la cantera de los Lores nos llevaban los recuerdos para matarnos. O eso decía Ureña cuando el licor humeaba al fondo de las jarras y la garganta pedía otra ronda para quitarse la arenilla del olvido. Recuerdo aquella madrugada porque tenía las Leer más...
En el extremo norte de la antigua Castilla, donde las colinas heladas parecían silbar lamentos durante las noches largas de invierno, se erguía lo que quedaba del Monasterio de San Vegilio. No era más que un conjunto de ruinas atrapadas en el tiem Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...