En la esquina más oscura de la noche, donde los muebles de la mente forman pesadillas y la niebla se arrastra pegajosa por las grietas del alma, se encontraba James Wilkins, sentado en el silencio absoluto de la casa de su infancia. Hacía nueve me...
No sé si creer en las maldiciones. Pero tampoco sé cómo explicar lo que sucedió con la caja verde de terciopelo, la que heredé de mi tía abuela Martha a finales de aquel noviembre en el que el frío parecía haber puesto su firma en cada pared...
El viento rezaba letanías contra las ventanas antiguas de la casa de los Rochefort. Era una noche de mayo y sin embargo el frío que se colaba por las rendijas tenía la salmuera de los inviernos malditos. La matriarca, Cecile Rochefort, no dormía...
La niebla era tan densa que embotaba el reflejo de los faroles, tan blanca y líquida que uno podía imaginar monstruos, rostros y tentáculos flotando en cada esquina. En pleno agosto, el pueblo de Wraight’s Glen se retorcía bajo un calor imposi...
La casa de los Sothman era apenas visible entre las nieblas matutinas del lomerío, una estructura baja y hosca, cubierta de enredaderas retorcidas y líquenes mohosos. Aurora ya no sabría decir si el musgo que ascendía hasta devorar las ventanas ...
El automóvil chirrió al detenerse en la pendiente. Roy Maxwell apagó el motor y cerró los ojos un instante, dejando que la respiración se acomodara en el silencio apenas perturbado por el tictac de la máquina que se enfriaba. El suelo blanco e...
El temporal cubría Ashenden Street con un manto de oscuridad repentina, tan espesa que parecía además de envolver, asfixiar. Era octubre y el agua corría densa por las uniones de los adoquines. Un frío extraño mantenía las cortinas pegadas a ...
--- Quién, si no es un infeliz derrotado por el tiempo, se atrevería a regresar después de la medianoche al convento de San Jerónimo, ese cuerpo de piedra negra plantado en la colina como una ruina voluntariamente olvidada por su creador. Pero ...
El tic-tac de los relojes era un sonido extinto. Solo el silencio vibraba bajo la cúpula marchita de nubes, allí, entre las ruinas de la ciudad, donde las avenidas parecían lenguas grises y los edificios se curvaban como dientes podridos. Todavía...
—¿Queridos radioescuchas, están listos para la noche más especial de sus vidas?— La voz de Ayelén retumbó en el estudio con un tono festivo pero innecesariamente bajo, como si compartiera un secreto indecoroso a cada oyente, desde sus hab...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Eran los días oscuros del equinoccio cuando la niebla se arraigó en las tierras de Sarralonga, un pueblo hundido en la humedad de la montaña y el olvido. Los granjeros tapaban el pozo con maderos podridos y los niños se encerraban al caer la tar Leer más...
Fue a finales de octubre, cuando la niebla extendía largas zarpas pálidas por las calles de Sumida, que recibí una carta en el correo. Cosas como esa no solían inquietarme; era profesor de criminología y estaba acostumbrado a correspondencias in Leer más...
Las campanas de la iglesia resonaban cada día al alba en el pueblo de Derevnóm, como si espantara la niebla antes que los rayos del sol. Bajo sus techos de madera podrida y paredes cubiertas de musgo, nadie podía dormir tranquilo al escuchar el to Leer más...
Había una costumbre atávica en el pueblo de Shikisawa: los muertos, tras recibir sepultura en el cementerio del bosque, no deben ser visitados durante la primera luna nueva posterior a su entierro. Era una advertencia transmitida en susurros, con o Leer más...
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