No sabría decir el instante preciso en que supe que algo había cambiado en la oficina, porque no fue un acontecimiento, ni una visión estridente de locura: fue una sensación que se deslizó en mi mente como el humo bajo la puerta, persistente y ...
Cuando me llamaron de la residencia, la voz al otro lado del teléfono tenía la aspereza de una tormenta contenida. “Señorita Méndez, tenemos… un problema con su abuelo”. El viejo Andrés Méndez llevaba casi veinte años alojado en la desv...
No recuerdo el momento exacto en que el aullido empezó a visitarme cada noche. Hay quienes dicen que la locura es una lenta destilación, un veneno que se filtra gota a gota en la sangre hasta que la mente se resquebraja. Otros aseguran que llega d...
Tenía la costumbre de regresar a casa tarde, cuando la ciudad se desangraba en los charcos de las farolas y el asfalto exhalaba una niebla insana. Mi apartamento era una trinchera sórdida en un edificio vetusto de la calle Lámpara, un nombre iró...
Había una grieta, delgada como la huella de una aguja, apenas visible en la pared del pasillo. Ingrid la había notado la primera semana en la casa, mientras colgaba un cuadro para disfrazar el horrible empapelado. No le dio importancia: la casa er...
La tarde caía abruptamente en la ciudad, como una sábana raída sobre una cama desvencijada. Los edificios mordían la luz con sus recortes de hormigón mientras el aire se llenaba de esa electricidad densa que alarga las sombras y sugiere que todo...
La lámpara encendida En la anchurosa soledad de la calle Cavendish, uno de aquellos barrios antiguos de Londres donde el ladrillo parece perpetuamente empapado en lluvia, vivía y moría en igual proporción el silencio. Y sin embargo, en el núme...
En las habitaciones de John Harrington El retrato discontinuo Pese a los múltiples oficios con que se ganaba la vida en Londres, y los diferentes nombres con los que firmaba, era de noche, frente al espejo agrietado de su dormitorio en Bloomsbur...
El hogar era robusto, de paredes de carga gruesa como las vértebras de un animal que no recordaba la calma. Alicia había comprado aquella casa a precio bajo, aun en el barrio donde el aire tenía el olor de la vegetación antigua y rara vez pasaba...
Me he preguntado muchas veces, tal vez con un atisbo autodesprecio, si este lugar que habito —tan esencialmente convencional— ha sido, toda mi vida, una trampa; o mejor, una celda disfrazada de vivienda. Un nombre ridículo en el buzón pintado ...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
El viento de las once de la noche susurraba contra las persianas del apartamento, y el zumbido de la nevera era el único sonido acompasado que Akira sentía en el pequeño comedor, fuera del tictac insistente del reloj en la pared. Había llegado de Leer más...
La humedad de la medianoche se cuela por los resquicios de los cartones amontonados debajo del puente. Afuera, la lluvia se abalanza sobre el mundo como si quisiese arrastrarlo todo al río, como si buscase purgar la ciudad de sus desechos humanos. Y Leer más...
Atravesar aquel umbral nunca me costó. La rutina es enemiga del miedo, creía, y después de tantos días regresando tarde a casa, los pasillos del edificio viejo en que vivía ya no tenían secretos para mí. La gotera permanente en la escalera del Leer más...
El parabrisas era solo una silueta más contra la negrura informe de la noche de medianos de marzo. Rodolfo había salido del tercer turno de la fábrica y llevaba casi cincuenta kilómetros de carretera secundaria. El sueño mordía, pero algo lo de Leer más...
Copyrights © 2025 Miedoyhorror.com. Todos los derechos reservados.
¿Te has leido el relato? Nos gustaría que lo valorases para que así otros lectores vean los relatos más interesantes.
