Una neblina viscosa resbalaba calle abajo, empequeñeciendo el vecindario hasta volverlo irreal y hasta imperfecto. Luces mortecinas de farolas se contorsionaban en los charcos, y todo parecía estar unos grados fuera de tono, un mundo donde la serie...
El viento arrastraba el olor pútrido de los mostos olvidados aquel octubre demasiado cálido, un olor dulzón mezclado con algo turbio, algo a lo que los aldeanos ya no querían poner nombre. Las parras de la finca Benimol narigoneaban colgajos de u...
No todos los caminos llevan de regreso a casa. Hay senderos que se abren únicamente cuando el sol ha abandonado cualquier esperanza de retorno, y el aire se vuelve turbio como agua removida. Yo crecí en Carcaj, un rincón entre el pestilente río ...
El sonido del tren se desvaneció entre los recovecos de la noche, hasta volverse un simple sueño auditivo. Marta pisó el andén semivacío de Fushisaka, con la única compañía de un farol intermitente y un viento que parecía gemir en un idioma...
Ciertamente, una noche de otoño en Greystone, un pueblo olvidado entre el aullido de los brezales y los abedules retorcidos, puede trastornar el ánimo más firme. Tras la ventana, el viento estrellaba hojas contra el cristal con una furia que pare...
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Reunidos aquí, junto a las llamas que devoran troncos húmedos y lanzan humo blanco y denso hacia las copas insomnes de los abetos, un frío imposible se desliza entre los corazones aún juveniles y crédulos de los sobrevivientes. Tres son lo...
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Morris Hill era un pueblo pequeño, apenas un puñado de casas dispersas entre colinas suaves y árboles viejos que murmuraban cuando el viento pasaba. La carretera principal quebraba en una curva cerrada, la llamada “Curva del Diablo”, nom...
La noche cayó sobre la carreterita sin nombre como una mano húmeda. Fuera del pueblo, sólo el resplandor rojo de un letrero de KFC peleaba contra la negrura, reflejándose fangoso sobre los charcos de lluvia estancada en el aparcamiento repleto d...
Se encendió la luz de la habitación como si el interruptor hubiera sido pulsado por alguien invisible. Diana sintió el parpadeo inquieto de la lámpara, aunque recordaba perfectamente que la había apagado antes de irse a acostar. El sueño, visc...
Habían llamado al Uber a la una y veinte de la madrugada, porque era la única manera de salir vivos de la fiesta de Leah en esa maldita casa de la colina, aquella que todos llamaban "La Stoker", como si reírse del apellido de un escritor pudiera ...
Fue después de la tormenta cuando el pueblo de Oakridge se encharcó en ese silencio sordo, espeso. La clase de silencio que se siente más cerca al caer la noche, esa quietud agazapada que uno no percibe hasta que el último coro de grillos es tra...
La noche cayó sobre la ciudad como una cortina de terciopelo enmohecido, tan pesada que parecía absorber la poca luz que quedaba en las farolas de la vieja Calle Montclair. Bajo ese telón, un sudor frío permanecía pegajoso en la piel de los cin...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
Cuando el primer grito rasgó la noche, el pueblo de Carver’s Point aún no sabía que algo verdaderamente monstruoso se había colado por una puerta trasera mal cerrada. En ese momento, el viento sólo arrastraba hojas , el farol de la esquina par Leer más...
Parece mentira, pero la imagen de su cara ni siquiera era la mejor que tenía. Aurora solía mirar perfiles como el suyo con una mezcla de burla y lástima: otra más, labios forzados en un puchero, piel alisada hasta la irrealidad, “bio” que no Leer más...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...