Las diez de la noche y la tormenta habÃa tumbado tres postes en la carretera del canal. DarÃo apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e...
--- La noche no era especialmente oscura. En la ciudad, la luminosidad nunca cesaba realmente, y para Jenny S. la luz mortecina que se filtraba por las persianas rotas del minúsculo apartamento ofrecÃa tan poca privacidad como consuelo. Trabajaba...
Nada resultaba más imponente en la vieja Casita de los Bambini que la muñeca sentada en la estanterÃa más alta, justo al fondo de la sala de juegos. La llaman "Marianna". Su vestido de encaje amarillento, deslavado por los años, tuvo alguna vez...
La primera huella apareció el jueves por la mañana, justo en el lÃmite donde el terreno de arcilla se vuelve pantano y el bosque comienza a emitir esa fragancia a podredumbre. Nadie por estos alrededores –mucho menos en primavera, cuando el agu...
El silencio de la casa no era el silencio acogedor de las madrugadas de provincia ni el zumbido somnoliento de las noches aburridas, sino el silencio absoluto, brutal, ominoso. Clare despertó sabiendo, antes incluso de abrir los ojos, que algo habÃ...
Es una ciudad, sÃ, pero ni siquiera aquellas gentes empapadas de rutina y neón la reconocen del todo ya. Algo bulle bajo el asfalto: las bocas de metro escupen formas deslavazadas, los ascensores suben vacÃos —y a veces bajan ocupados—. Esto ...
La casa, más que un edificio, era la acumulación pétrea de muchas ausencias. Se apostaba sobre la colina como una mancha de sombra rozando la medianoche, con sus paredes hinchadas de humedad y sus ventanas negando cualquier reflejo de esperanza a...
HabÃa vivido lo suficiente entre las sombras para saber que el miedo caminaba con dos pies y respiraba como una bestia hambrienta, pero la noche en que la niebla se abrió camino entre los pinos y cubrió el aserradero de los Rowland, supe que el t...
El trueno no se oye desde hace ocho minutos, pero la descarga que lo precedió permanece vibrando en los cristales de la vieja cabaña. Elena mantiene las manos aferradas a la jamba de la puerta, uñas desgastadas, y la respiración acuchilla silenc...
El coche serpenteaba por la carretera oscura, engullendo kilómetro tras kilómetro de bosque hasta que finalmente se vislumbró el resplandor mortecino de una casa de campo en mitad de la nada. Era una antigua construcción de tres plantas, vetusta...
La carretera parecÃa una herida negra entre los pinos, serpenteando hacia la profundidad de una región donde el eco de los lobos era más frecuente que el de las voces humanas. El pequeño Volkswagen Golf, repleto a su capacidad y más allá de lo...
Las diez de la noche y la tormenta habÃa tumbado tres postes en la carretera del canal. DarÃo apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e Leer más...
*** La casa está vacÃa, como la hoja que, después de tanto trabajo y sangre, no ha contenido nunca una historia verdadera. No es una casa —no queda ninguna duda de ello—. Es un plató, estructura de tablones y fachada de cartón-piedra, con Leer más...
No todos los caminos llevan de regreso a casa. Hay senderos que se abren únicamente cuando el sol ha abandonado cualquier esperanza de retorno, y el aire se vuelve turbio como agua removida. Yo crecà en Carcaj, un rincón entre el pestilente rÃo Leer más...
*** Hay una acera que nadie barre después de medianoche. Norberto, por ejemplo, lo habÃa notado en la rutina: los restos de comida entre las grietas, las colillas y los chicles olvidados por el calor del dÃa. Pero a nadie le importaba y tal vez Leer más...
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