Estaba seguro de que nadie lo seguía. Así lo sentía, aunque la conciencia sea una sombra larga que siempre nos besa los talones, y el recuerdo, esa otra condena, nos sobreviva mucho después de que creamos haber escapado. Aquella mansión ruinosa...
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La primera vez que arrastraron a alguien a mi sótano, yo tenía el corazón todavía intacto. Lo recuerdo porque aún me dolía pulsar en el pecho, aún sentía lo que los demás sentían en ese frío lugar al que nadie enmienda jamás: ni la...
No podría decir exactamente cuándo comenzó el terror en mi casa, pero puedo asegurar que no fue con relámpagos ni con gritos intempestivos, sino con el sonido más amable del mundo: el arrullo de una madre a su hijo antes de dormir. Si es que es...
Cuando Marta llegó a la antigua casa de sus padres, no lo hizo por nostalgia ni por deber. A decir verdad, no tenía claro por qué aceptó aquella petición. Su madre le había telefoneado semanas atrás, susurrando el pedido como si temiera que l...
I
No hace frío en el pasillo pero las luces de neón escupen claridades escasas, inciertas, que tiñen los rostros de la fila de una palidez mórbida, un temblor ululante casi indistinguible de la agonía. Es lunes, o al menos eso sugiere el encor...
El primer día que fui al comedor social, mentí dos veces. A la voluntaria le dije que había perdido mi trabajo hacía apenas un mes, que esto era una mala racha, que pronto saldría de aquí. Ya sé que no se lo creyó, cómo se lo iba a creer si...
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El mejor terror no conoce otra morada más que la mente: la imaginación, envalentonada por el zumbido de lo desconocido y alimentada por el aullido de lo indescriptible. Sin embargo, hay noches en las que lo fantasmal y lo real se entrecruzan ...
Empezó con una nota en el refrigerador. Un post-it amarillo chillón, escrito con la caligrafía angulosa de Pilar, su esposa. "Saca la basura antes de irte, por favor. Xoxo". Samael lo miró mientras mascullaba por la prisa. Si ese pedazo de papel ...
No es mi intención juzgar, ni tampoco defender lo que voy a referir. Quizá nadie reclame esa gracia previa al horror: la justificación, el motivo, el contexto. A quien sólo ansía asomarse al abismo del mal le basta la relación desnuda y fiel, ...
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Toda familia tiene un secreto. Si escarbas con la uña en la madera del cajón de los recuerdos, cae polvillo de secretos, a veces amargo, a veces dulzón: cartas escondidas, sonrisas congeladas en fotos sepias, palabras que nunca se pronuncian...
En el último piso del número 34, la familia Larraín había cultivado durante años una discreta simetría. El padre, Gregorio, salía cada amanecer y regresaba puntualmente tras anochecer. Su esposa, Teresa, mantenía la casa limpia y abrigada, m...
Eso fue lo último que le dijeron. “Sábanas sucias.” Un hombre gordo, con el cabello cortado al ras y una sonrisa de dientes torcidos, le escupió las dos palabras justo antes de que cruzara por la puerta de la Residencia. Detrás, las risas de...
Él preguntó: “¿Sabes cómo murieron todos aquí?” y, en la pantalla, el chat respondió con una hilera de emojis de calaveras.
Jorge no era supersticioso. Programador y urbanista, acostumbrado a los sótanos iluminados por fluorescentes y a ...
Cuando Harriet abrió la puerta, el reloj de la entrada marcaba 23:41. Llevaba veinte minutos esperando en la penumbra de la sala, apoyada en la butaca del ventanal que daba a la calle, sin moverse apenas, atenta al menor sonido. Era jueves y el zum...
PARTE I: NOCHE DE GLORIA
El resplandor azulado de las pantallas flotaba en la oscuridad del pequeño apartamento, convirtiendo cada objeto, cada sombra, en una extensión virtual de la propia mente trastornada de la joven. Su nombre —en el mund...
En la dispersa y marchita penumbra que imperaba en la casa de los Rencúver, la idea de celebrar el cumpleaños de la madre parecía tan absurda como prender una vela en el fondo de un pozo. La escena se desarrollaba en una casona de muros húmedos ...
No dejo nunca la persiana subida más de un palmo. Desde mi ventana, el mundo es una franja apretada entre las rendijas: la acera gris, el portal despintado, las piernas rápidas de los que bajan hacia el metro. No sabría decir en qué momento exac...
Era aquella una montaña insólita, aunque tan real como las cicatrices que grababa en el paso de los años sobre la pequeña villa a sus pies. Ronces, pedrizas y remiendos de nieve perpetua marcaban sus laderas altísimas, pero era la cima la que, ...
El cielo era de un gris extrañamente denso, pesado; algo que parecía más piedra que nube, como si el firmamento entero hubiera decidido aplastarse contra las calles de la ciudad. Dentro del apartamento 6C, un hombre de treinta y cuatro años, alt...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
Las obras avanzaban lentas, como el lodo cuando la lluvia empieza a meterse en la grava, porque construir un matadero en el corazón del páramo no era tarea sencilla. Por encima de los cimientos, sólo la losa gris bailoteaba en noches de tormenta. Leer más...
Era verano, uno de esos veranos demasiado calientes en la ciudad, cuando hasta los ladrillos ayudan a cocinar a los pobres adentro de los departamentos. Esos días donde el asfalto huele a caucho y las miradas se cruzan con una desconfianza apretada Leer más...
Era imposible cruzar esa casa sin que los pasos retumbaran bajo los talones, como si los tablones ocultasen algo hambriento que necesitara sentir tu peso para saber dónde morder luego. En la calle hacía frío, uno de esos fríos compactos de abril Leer más...
Siempre tiemblo en esta curva de la carretera, donde el bosque se agolpa apretado y las luces del pueblo ya ni son memoria. Aquí el arcén es un trago seco y el asfalto decide por uno. Lo aprendí a fuerza de pasar tarde, de sobra, por estos último Leer más...