En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien...
Una neblina viscosa resbalaba calle abajo, empequeñeciendo el vecindario hasta volverlo irreal y hasta imperfecto. Luces mortecinas de farolas se contorsionaban en los charcos, y todo parecía estar unos grados fuera de tono, un mundo donde la serie...
Parece mentira, pero la imagen de su cara ni siquiera era la mejor que tenía. Aurora solía mirar perfiles como el suyo con una mezcla de burla y lástima: otra más, labios forzados en un puchero, piel alisada hasta la irrealidad, “bio” que no ...
Cuando el primer grito rasgó la noche, el pueblo de Carver’s Point aún no sabía que algo verdaderamente monstruoso se había colado por una puerta trasera mal cerrada. En ese momento, el viento sólo arrastraba hojas , el farol de la esquina par...
Cuando Fabio paró el coche en el polvoriento aparcamiento del motel, su primera intención fue la de no mirar directamente a la fachada amarillenta, con sus manchas indecentes y toques de óxido. El calor nocturno le pegaba la camiseta al pecho; las...
Las farolas se habían fundido mucho antes de que las niñas frenaran en la esquina para armarse el último cigarro. El verano del dos mil tres fue una pesadilla de asfalto burbujeante y Madrid apestaba a cubo de basura y sudor agrio, con la basura s...
El viento arrastraba el olor pútrido de los mostos olvidados aquel octubre demasiado cálido, un olor dulzón mezclado con algo turbio, algo a lo que los aldeanos ya no querían poner nombre. Las parras de la finca Benimol narigoneaban colgajos de u...
El chillido del freno de un autobús descompuesto es la sinfonía secreta de los relatoristas que vagan. Así supe que era viernes: en el arcén de una carretera secundaria, bajo la sombra de un puente cuarteado por la lluvia y los años, supe que, e...
Las diez de la noche y la tormenta había tumbado tres postes en la carretera del canal. Darío apagaba el cigarrillo contra el guardabarros de su coche cuando vio a través de los pinos la silueta de la fábrica abandonada, la misma que, desde que e...
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La puerta, era siempre la puerta. No el dilapidado papel tapiz con sus flores mustias, ni el ambiente rancio impregnado de sudor y orín y de esa cosa más oscura aún, que sólo los cuerpos arrastran consigo hasta los lugares como este. El Hot...
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Hay una acera que nadie barre después de medianoche. Norberto, por ejemplo, lo había notado en la rutina: los restos de comida entre las grietas, las colillas y los chicles olvidados por el calor del día. Pero a nadie le importaba y tal vez ...
No todos los caminos llevan de regreso a casa. Hay senderos que se abren únicamente cuando el sol ha abandonado cualquier esperanza de retorno, y el aire se vuelve turbio como agua removida. Yo crecí en Carcaj, un rincón entre el pestilente río ...
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La casa está vacía, como la hoja que, después de tanto trabajo y sangre, no ha contenido nunca una historia verdadera. No es una casa —no queda ninguna duda de ello—. Es un plató, estructura de tablones y fachada de cartón-piedra, con ...
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La noche no era especialmente oscura. En la ciudad, la luminosidad nunca cesaba realmente, y para Jenny S. la luz mortecina que se filtraba por las persianas rotas del minúsculo apartamento ofrecía tan poca privacidad como consuelo. Trabajaba...
La biblioteca del barrio de Sant Martí se levantaba como un vestigio de otra época entre los bloques de cemento, un edificio de piedra blanca y ventanas góticas, haciendo eco de los días en que Barcelona era un enclave de misterios y leyendas, m...
Cuando la ciudad se duerme, la violencia no descansa. Yo lo he visto. No soy un espectador. Soy parte de esa oscuridad que sale con la última bocanada de alcohol, con el vapor de los drenajes y el reflejo de los neones que se apagan en los charcos d...
El sonido del tren se desvaneció entre los recovecos de la noche, hasta volverse un simple sueño auditivo. Marta pisó el andén semivacío de Fushisaka, con la única compañía de un farol intermitente y un viento que parecía gemir en un idioma...
El silencio de los árboles está roto por el eco de una canción de moda, como un bisturí cortando la noche. Lucy, la de cabello azul eléctrico, golpea con el pie la lata vacía para marcar el ritmo. Está sentada sobre el capó del coche abandon...
Nada resultaba más imponente en la vieja Casita de los Bambini que la muñeca sentada en la estantería más alta, justo al fondo de la sala de juegos. La llaman "Marianna". Su vestido de encaje amarillento, deslavado por los años, tuvo alguna vez...
Era una noche de noviembre donde el viento, como copos invisibles, arrastraba viejas hojas y los golpes de ramas al ventanal creaban un débil golpeteo. La señora Bromfield, vestida con un abrigo gastado y una bufanda de lana color ocre, recogía l...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...
Cuando el primer grito rasgó la noche, el pueblo de Carver’s Point aún no sabía que algo verdaderamente monstruoso se había colado por una puerta trasera mal cerrada. En ese momento, el viento sólo arrastraba hojas , el farol de la esquina par Leer más...
Parece mentira, pero la imagen de su cara ni siquiera era la mejor que tenía. Aurora solía mirar perfiles como el suyo con una mezcla de burla y lástima: otra más, labios forzados en un puchero, piel alisada hasta la irrealidad, “bio” que no Leer más...
Una neblina viscosa resbalaba calle abajo, empequeñeciendo el vecindario hasta volverlo irreal y hasta imperfecto. Luces mortecinas de farolas se contorsionaban en los charcos, y todo parecía estar unos grados fuera de tono, un mundo donde la serie Leer más...
En la ciudad nadie escucha gritos. Porque en la ciudad, el ruido es su propio mundo. El crujir de los buses y taxis, el titilar de las luces y los cláxones; todo arropa e invisibiliza la miseria y las súplicas, lo mismo que el lujo y la risa. Quien Leer más...