Era el año de nuestro Señor 1847, y las colinas del norte de York se vestían con el riguroso luto de la lluvia cuando arribé a la mansión Baringer. Lo hice como aguijoneado por un destino irremisible: mi carta de invitación —lacrada con el se...
El carruaje avanzaba pesadamente por el sendero enlodado, jadeando como un animal anciano bajo el peso de la negrura. Era tarde; la luna apenas asomaba entre espesas nubes, y la niebla se alzaba del pantano, arrastrando consigo un hedor fétido de ma...
Cuando el carruaje cruzó los límites de la propiedad de los Ormsby, el aire se hizo indudablemente más fresco, y todavía faltaban horas para el ocaso. El cochero aventó un suspiro, resignado, como si en cada viaje a la mansión se jugara el pel...
El humo de la lámpara de parafina ascendía en elegantes espirales, proyectando sombras fantasmales sobre la lona tensa de la tienda. Afuera, el silencio del bosque era casi absoluto; solo el ulular de algún búho lejano y el chasquido ocasional d...
Las rosas del jardín este despuntaban incluso en pleno invierno, tan vivas y tan rojas que parecían mojadas de sangre. Recuerdo que en la juventud de mi madre se decía que eran imposibles, que nada más en Blackthorn Hall crecían en las heladas,...
La noche había caído con una prisa monocorde sobre la campiña de Surrey. Una luna turbia, apenas perfilada por hilos de nube, arrojaba su pálido reflejo sobre los campos arrasados del otoño, y en la colina, como si el invierno le hubiese crecid...
El carruaje llegó a la mansión Agnew bajo un cielo gris plomo, el aire impregnado de una humedad espectral. Agnes, la joven institutriz, sacudió su capa antes de tocar el aldabón —en forma de gárgola— de la puerta principal. Un rincón de I...
Nadie recorre las largas avenidas de Westhollow Manor una vez que la noche cuelga sus pesados cortinajes en las ventanas y un velo de ceniza cubre el parque. Sin embargo, fue precisamente entre esas horas melancólicas, cuando los relojes callan y l...
Inventario de Sombras Residuales
Las Sonrisas que Nunca Descansan
Relato:
Las puertas automáticas, marcadas con salpicaduras de lodo seco y anuncios desvaídos de rebajas, se abrieron ante mí con el jadeo susurrante de una boca ansiosa. Ignoré e...
El carruaje saltó al bache con un sobresalto metálico, y los vidrios vibraron. Afuera, los largos y arrugados campos de la campiña inglesa yacían empapados en una niebla maliciosa que parecía arrastrarse por la tierra. El cochero, invisible tra...
Frente a la mole ennegrecida de la mansión Henley, los caballos se negaban a avanzar. Salomón, el cochero, maldecía en voz baja mientras el trabajador del establo intentaba azuzar a las bestias con una fusta que apenas ocultaba su propio miedo. H...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...
La casa rezumaba sudor. El calor era denso, sólido: una sábana húmeda a la que nadie daba la vuelta, pegada a las paredes y a las mantas, arrugada entre los pliegues del tiempo muerto. Laura se aferraba a su taza de café, el borde humeante en vez Leer más...
Esa primavera, Pastor Creek estaba asomada a una sequía seca como la palma de una viuda. El río traía los cadáveres de los días envueltos en algas y todos, incluso el viejo Durham, sentían que el sur tejía lentamente un sudario. En esos días Leer más...
La memoria ha aprendido a obrar sus crueles hechizos sobre Annette Dufour. Mientras escribo esto, juro que escucho su risa, pegajosa y rota, colarse detrás de las cortinas siempre entornadas de la casa Ashcroft. ¿Puede la noche recordar el sudor de Leer más...