A la cantera de los Lores nos llevaban los recuerdos para matarnos. O eso decía Ureña cuando el licor humeaba al fondo de las jarras y la garganta pedía otra ronda para quitarse la arenilla del olvido. Recuerdo aquella madrugada porque tenía las ...
Fue a finales de octubre, cuando la niebla extendía largas zarpas pálidas por las calles de Sumida, que recibí una carta en el correo. Cosas como esa no solían inquietarme; era profesor de criminología y estaba acostumbrado a correspondencias in...
---
Las farolas jamás alumbraron la calle Gylden con fuerza suficiente. Bajo la niebla del otoño, la vieja mansión Blackthorn surgía como una mandíbula desperezándose, carcomida por los años y por un silencio espeso al que los habitantes del...
Por mucho tiempo, la casa de los Withers estuvo considerada poco más que un monumento a la decadencia rural inglesa: tejados deformados, tapices rotos por el tiempo y jardines en el más puro abandono, donde la hiedra avanzaba con una lenta pero im...
De modo que era otro domingo como cualquier otro en la vida minuciosa de Consuelo Serrano, la asistente nocturna del Santa Clara Tourist Hotel, cuando el recepcionista joven se presentó a la una de la mañana –esa hora sedienta y ominosa donde cu...
***
La noche era demasiado silenciosa. En la casa tradicional al margen de una de las estrechas y húmedas callejuelas de Shimokitazawa, los ruidos de la ciudad parecían ahogados por el grueso papel de arroz de las paredes exteriores. Afuera, la l...
Cuando Josephine recibió la carta, aún no habían comenzado los días torcidos de noviembre, y la bruma solo era una promesa lejana. Sin embargo, al leer la caligrafía curvada y oscura de su tía Augusta, sintió como si una ráfaga helada hubier...
Permítaseme, antes de relatar lo siguiente, advertir al lector que toda mi experiencia aquí narrada es, hasta donde me es posible saberlo, rigurosamente verídica. No arrastro, como otros escritores de mi tiempo, la vana costumbre de ornar la verd...
___
Después de la tormenta más larga del año, el lodo se volvió la nueva raíz de todo. Lo envolvía, lo tapaba, se metía por las ventanas rotas, naciendo, engordando sus límites oscuros en las vetas de la madera podrida y en las porciones ir...
La niebla era tan densa que embotaba el reflejo de los faroles, tan blanca y líquida que uno podía imaginar monstruos, rostros y tentáculos flotando en cada esquina. En pleno agosto, el pueblo de Wraight’s Glen se retorcía bajo un calor imposi...
El tic-tac de los relojes era un sonido extinto. Solo el silencio vibraba bajo la cúpula marchita de nubes, allí, entre las ruinas de la ciudad, donde las avenidas parecían lenguas grises y los edificios se curvaban como dientes podridos. Todavía...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...
Hay una manera en que la muerte se arrastra, como musgo, por los limones podridos de la comarca. No es la peste. No es el hambre de costumbre. Algo en el aire cambia cuando la luna se pone a mirar, gorda, desbordada de un rojo impensable, y el viento Leer más...
En el extremo norte de la antigua Castilla, donde las colinas heladas parecían silbar lamentos durante las noches largas de invierno, se erguía lo que quedaba del Monasterio de San Vegilio. No era más que un conjunto de ruinas atrapadas en el tiem Leer más...
La primera vez que la vio, oculta bajo una funda de terciopelo burdeos en el fondo del desván de la anciana tía Maud, Sarah supo que era algo especial. No hermoso, ni valioso, ni siquiera particularmente antiguo: especial. Había llegado demasiado Leer más...