Ni los gritos de los camiones silenciados en la madrugada ni el canto de los motores a lo lejos conseguían apagar el sonido constante, inquietante, del cuchillo. Un rasgueo lento, deliberado, casi amoroso, a través de la carne. Así comenzaba cada...
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Un zumbido. Un simple zumbido bajo las luces frías de la sala de servidores. A veces –cuando las jornadas se encadenaban durante semanas y el insomnio apretaba el pecho de los ingenieros– el zumbido adquiría matices. Se volvía humano. Er...
La electrónica nocturna, como ciertas brisas rumorosas, tiene maneras de revivir lo que uno prefiere enterrar. Hay noches en que las mentes frágiles sí pueden escuchar el parloteo de los procesadores o el susurro de los píxeles agotados. Y estab...
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Cuando Silvia cerró los ojos, aún podía sentir el temblor de la cápsula a su alrededor, ese leve pulso eléctrico que la atravesaba con un cosquilleo apenas perceptible pero ineludible. El aroma a desinfectante, casi dulce, se le pegaba al ...
Habíamos oído hablar de él mucho antes de verle. “El Doctor”, así, en mayúscula, como quien susurra el nombre de un demonio para espantar el mal. Nadie sabía con certeza cómo se llamaba, sólo que tenía un buzón de correo detrás de una...
Era tarde en octubre cuando John Welter fue a instalarse en la antigua mansión de los Linwood. Había aceptado una comisión peculiar, de esas que sólo llegan una vez en la vida, o quizás ninguna: custodiar la transición digital d...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...
Desde hace meses, Jared Hayes había dejado de temer a la oscuridad y había aprendido a temer a lo que la miraba a través de sus lámparas domóticas y cámaras de seguridad. Era ingeniero de software para una startup de inteligencia artificial, Re Leer más...
No existe una fecha exacta en la que comenzó la obsesión. Podría decirse que se gestó en el silencio de la soledad, en la penumbra que habita entre los días iguales y las noches lentas, bajo los halógenos parpadeantes del apartamento de Amalia Leer más...
Allí estaban todos juntos, en la sala principal de Osmosis. Los reclutadores los llamaban “early adopters”, pero la prensa los llamaba “adictos a la Realidad Virtual”. El grupo, de ocho personas, se ajustaba las coronas suaves y metálicas s Leer más...