El sol de septiembre caÃa con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun asÃ, el calor persistÃa; quedaba atrapado en las viejas casas de ...
Cuando empecé a trabajar en la granja Huxley, ya llevaba una temporada larga huyendo de cosas que no podrÃa nombrar entre gente civilizada. Mi ex mujer decÃa que odiaba el campo y los animales, pero la verdad es que lo único que odio es quedarme...
El último ómnibus habÃa partido hacÃa mucho, tragándose en su vientre oxidado el canto monótono de la tarde y las preocupaciones ordinarias de los jornaleros de la comarca. Ya no quedaba en el andén ni el brillo de los faroles. Sólo persistÃ...
Mi madre nunca hablaba de su pueblo natal. DecÃa que recordar solo servÃa para hacerse daño. Yo insistÃ, especialmente cada vez que mi hermana y yo nos mirábamos durante horas en el espejo, buscando diferencias en nuestros rostros idénticos, e...
La calima enturbiaba el aire tan pronto como la tarde caÃa, convirtiendo el pueblo de Esquileo en un susurro lejano, una mancha apagada en mitad de la planicie agria. El olor a tierra húmeda se filtraba bajo las puertas y por entre las rendijas de...
Desde hace tiempo, algo innombrable se esconde entre los surcos resecos de los maizales de Roque Mera. No apareció de golpe, como una herida abierta en la tierra, ni bajó con estrépito como tormenta, sino que creció lenta y subrepticiamente, com...
AquÃ, en el norte de Maine, al borde de los bosques que se encrespan como olas heladas, hay campos que nadie recuerda, ni siquiera en las postales desvaÃdas de la tienda de Winters. Entre el pueblo y el olvido, persiste un caserón traicionero. Su...
La carretera era poco más que un atajo mal trazado entre campos polvorientos y el monte. Jacinto, conductor de una furgoneta desvencijada, mantenÃa los ojos fijos en los baches y en el último trazo de luz crepuscular que caÃa sobre los sembrados...
Al borde del páramo, donde la niebla se adhiere con tenacidad a las jaras y el viento bate contra la piedra como el suspiro de un moribundo, se erguÃa la casa de los Ochoa. Era un edificio vetusto, cuadrado, de gruesos muros que las lluvias no hab...
El sol de septiembre caÃa con un resplandor muerto sobre el pueblo de Takasawa. Las hojas de los álamos, más pálidas que verdosas, susurraban entre ellas con la brisa débil. Aun asÃ, el calor persistÃa; quedaba atrapado en las viejas casas de Leer más...
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